Tesla vuelve a presentar el Roadster, ahora con cohetes y la promesa de que podrá volar

El deportivo eléctrico de Tesla regresa con un diseño renovado y unas prestaciones que van mucho más allá de las cuatro ruedas. La compañía asegura que el nuevo Roadster incorporará tecnología de propulsión mediante cohetes y será capaz de elevarse del suelo.
Tesla vuelve a presentar el Roadster, ahora con cohetes y capacidad de vuelo
El deportivo eléctrico regresa casi una década después de su presentación original con un diseño completamente renovado, aerodinámica activa y un sistema de propulsión mediante gas comprimido que le permite realizar maniobras aéreas.
Tesla ha vuelto a poner sobre la mesa uno de sus proyectos más esperados. El Roadster de segunda generación, presentado inicialmente en 2017, reaparece ahora con una propuesta todavía más ambiciosa: además de convertirse en uno de los deportivos eléctricos más rápidos del mercado, la compañía asegura que algunas de sus versiones podrán despegar del suelo.
La presentación original del Roadster sorprendió por unas cifras que, incluso hoy, continúan siendo difíciles de encontrar en un automóvil de producción. Tesla prometía entonces una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 1,9 segundos, una autonomía cercana a los 1.000 kilómetros y una velocidad máxima alrededor de los 400 km/h. El modelo también fue anunciado con una enorme batería de 200 kWh.
Sin embargo, casi diez años después, aquel Roadster continúa sin haber llegado a los clientes que realizaron sus reservas. Tesla vuelve ahora a aceptar depósitos para una nueva versión del deportivo, aunque todavía existen muchas incógnitas sobre sus características definitivas, su precio y la fecha real de inicio de producción.
El Roadster que puede volar
La nueva presentación llega después de que Tesla retrasara el evento previsto inicialmente. La compañía justificó el aplazamiento por las condiciones meteorológicas, algo que alimentó las especulaciones sobre la posibilidad de que el nuevo Roadster incorporara algún tipo de sistema que le permitiera elevarse.
Finalmente, esa posibilidad se ha convertido en uno de los principales protagonistas de la presentación.
Tesla mostró el Roadster realizando diferentes maniobras mediante un sistema basado en propulsores de gas frío. En una de las demostraciones, el vehículo llegó a saltar sobre otros modelos de la gama, mientras que en otra realizó un salto desde una rampa, quedó completamente invertido en el aire y volvió a aterrizar sobre sus ruedas.
El sistema utiliza gas comprimido para complementar la capacidad de tracción de los neumáticos. Según Tesla, esta tecnología permitiría superar las limitaciones habituales de adherencia durante las aceleraciones más extremas.
La compañía también asegura que el vehículo contará con un sistema de aerodinámica activa capaz de generar un importante efecto suelo. El objetivo es aumentar la presión del automóvil contra el asfalto y conseguir un nivel de agarre similar al que utilizan los monoplazas de competición.
Esta tecnología también explicaría cómo el Roadster puede mantenerse boca abajo durante una demostración.
Un diseño mucho más agresivo
El nuevo Roadster abandona las líneas redondeadas del prototipo presentado en 2017 y apuesta por una carrocería mucho más plana y agresiva.
Su diseño incorpora elementos que recuerdan claramente al lenguaje estético introducido por el Cybertruck, incluyendo el color gris como uno de sus principales acabados. El tradicional Roadster rojo que Tesla mostró originalmente queda así relegado en favor de una imagen mucho más radical.
Más allá de su apariencia, Tesla asegura que la combinación de aerodinámica activa y efecto suelo permitirá al Roadster alcanzar velocidades de paso por curva especialmente elevadas.
El fabricante no ha proporcionado, sin embargo, cifras concretas de rendimiento en circuito que permitan comprobar estas afirmaciones.
Tres versiones diferentes
Tesla ha anunciado tres configuraciones para el nuevo Roadster, aunque no todas estarán disponibles de la misma manera.
Roadster Performance: será la versión destinada principalmente a la utilización en carretera. Contará con dos plazas, aerodinámica activa y un sistema de succión con diferentes modos. Para reservarlo será necesario realizar un primer pago de 5.000 dólares y completar posteriormente otros 45.000 dólares.
Roadster Thrust: estará orientado a un uso más deportivo y en circuito. Añadirá una aerodinámica activa más avanzada y propulsores destinados a mejorar la aceleración. La reserva inicial será de 5.000 dólares, mientras que el segundo pago ascenderá a 245.000 dólares. Tesla limitará esta versión a una unidad por cliente.
Roadster Rocket: será la variante más extrema y estará configurada como un monoplaza preparado para realizar vuelos. Su reserva no estará abierta al público general y se podrá acceder a ella únicamente mediante invitación de Tesla.
Por el momento, Tesla no ha comunicado el precio final de ninguna de las tres versiones.
Menos autonomía que la prometida originalmente
Uno de los aspectos más llamativos es que algunas de las cifras anunciadas ahora son inferiores a las prometidas cuando el Roadster fue presentado por primera vez.
La autonomía anunciada actualmente es de aproximadamente 300 millas, unos 482 kilómetros, frente a los cerca de 1.000 kilómetros que Tesla prometía inicialmente.
Tampoco se ha confirmado para la versión Performance la aceleración de 0 a 100 km/h en 1,9 segundos anunciada en 2017. En cambio, Tesla asegura que la versión Thrust podrá completar esta aceleración en menos de un segundo.
También desaparece otra de las características originales: el Roadster fue presentado inicialmente como un deportivo 2+2, mientras que ahora Tesla habla únicamente de un modelo de dos plazas.
La producción apunta a 2028
Después de años de retrasos, Elon Musk ha situado ahora el inicio de la producción en 2028. No obstante, todavía no se ha comunicado una fecha concreta para las primeras entregas.
Tesla mantiene además el importe inicial de reserva de 5.000 dólares, una cantidad similar a la solicitada cuando el Roadster fue anunciado originalmente en 2017.
La gran diferencia es que ahora el deportivo llega con una propuesta todavía más extrema y con una tecnología que parece sacada de la ciencia ficción.
Eso sí, hay una importante letra pequeña.
El propio fabricante especifica que la versión Rocket puede volar, pero no está homologada para circular por vías públicas. Por tanto, las espectaculares demostraciones realizadas por Tesla no significan que vayamos a poder ver un Roadster volando por las carreteras.
Por ahora, quedan por conocer aspectos fundamentales como el precio definitivo, la autonomía real, la duración de los vuelos, la capacidad del sistema de gas comprimido y, sobre todo, si Tesla conseguirá finalmente convertir este espectacular prototipo en un vehículo de producción.
Después de casi una década de espera, el nuevo Roadster vuelve a prometer cifras extraordinarias. Esta vez, además, promete algo que ningún Tesla había hecho hasta ahora: volar.



Fotos | Tesla

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