Un piloto de F‑22 dirige a un Fury no tripulado en prueba de mando colaborativo

En la base aérea de Edwards, California, el 16 de octubre la Fuerza Aérea de Estados Unidos mostró un avance que podría cambiar el combate aéreo. Un piloto de un F‑22 Raptor transmitió instrucciones tácticas a un YFQ‑44A Fury, una aeronave de combate no tripulada desarrollada por Anduril. El Fury interpretó las órdenes mediante su software autónomo y ejecutó maniobras de vuelo y tareas de combate simuladas, demostrando la viabilidad de un modelo en el que un solo piloto dirige varios aviones sin necesidad de tripulación adicional.
El experimento y su significado
La prueba no fue una formación completa, sino una demostración con un único Fury. Desde la cabina del F‑22, el piloto no operó a distancia cada control del Fury, sino que envió directrices tácticas de alto nivel a través de un enlace de datos. Según Air & Space Forces Magazine, el Raptor actualizó el plan de misión mientras ambos aparatos volaban, y el software autónomo del Fury se encargó de llevar a cabo esas indicaciones.
Antecedentes de mando y control
El camino hacia esta demostración comenzó en octubre de 2025, cuando General Atomics, Lockheed Martin y L3Harris mostraron que un F‑22 podía ejercer funciones de mando y control sobre un MQ‑20 Avenger, una aeronave no tripulada experimental. En febrero de 2026, General Atomics y la Fuerza Aérea anunciaron otro ensayo en el que el MQ‑20 ejecutó maniobras tácticas y tareas de patrulla aérea siguiendo instrucciones del caza. Estos experimentos sentaron las bases para la actual prueba con el Fury.
El proyecto Collaborative Combat Aircraft
Detrás del Fury se encuentra el proyecto Collaborative Combat Aircraft (CCA), que busca desarrollar aeronaves semiautónomas capaces de acompañar a los cazas tripulados, ampliar su capacidad de actuación y mejorar el conocimiento de lo que ocurre durante una misión. En la primera etapa, la Fuerza Aérea está avanzando con dos modelos: el FQ‑44 Fury, de Anduril, y el FQ‑42 Vengeance, de General Atomics. El YFQ‑44A utilizado en la demostración corresponde a la versión de desarrollo del Fury.
Objetivos a largo plazo y desafíos operativos
La institución militar se ha fijado como objetivo contar con 500 sistemas semiautónomos preparados para el combate en 2032, dentro de una flota total prevista de unas 1.000 unidades. No se ha concretado un plazo equivalente para la flota total. La incorporación de tantos aparatos plantea una cuestión práctica: cómo coordinarlos sin necesitar un piloto adicional por cada uno. Por eso se está desarrollando mecanismos que permitan a una misma cabina impartir órdenes a varias aeronaves simultáneamente.
En síntesis, la demostración del 16 de octubre confirma que un piloto de un caza tripulado puede dirigir a una aeronave no tripulada mediante instrucciones tácticas de alto nivel, abriendo la puerta a un futuro en el que los cazas y las unidades semiautónomas trabajen de forma colaborativa en el aire.



¿Qué te ha parecido?
Deja el primer comentario y comparte tu experiencia o pregunta.