Alcalde de Madrid exige censo de la acampada en la Plaza de Sol para conocer el número real de personas

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez‑Almeida Navasqüés, ha pedido un censo de las personas que duermen en la Plaza de Sol, alegando que el número de tiendas supera al de ocupantes. El pedido se ha convertido en un debate sobre la magnitud de la acampada que se inició el 26 de septiembre tras una manifestación del Sindicato de Inquilinas por el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años.
La acampada y su organización interna
Desde su inicio, la plaza ha contado con una estructura de comisiones que gestionan la logística del campamento. Alejandro T., psicólogo de 32 años, se ha convertido en el “cartógrafo” de la acampada, trazando un mapa a mano alzada que, según él, ha adquirido vida propia. El 28 de septiembre, el día en que montó su tienda, empezó a dibujar en su libreta por afición y hoy forma parte de la Comisión de Urbanismo, que decide dónde van las nuevas tiendas y asigna espacios a personas vulnerables o sin tienda.
La Comisión de Urbanismo también gestiona las tiendas libres, haciendo hueco a quien llega con la suya. Según la descripción de El País, el 10 de octubre la plaza estaba dividida en tres distritos (Fuente, Centro y Ballena) con sus propias asambleas, 62 plazas y 56 calles, además de comisiones de Construcción, Cultura, Mediación, Comunicación, Limpieza y Cuidados. La acampada también cuenta con su propio periódico, La Lona, que en su tercer número alcanzó una tirada de 150 ejemplares.
Estadísticas conflictivas sobre tiendas y ocupantes
Las cifras sobre el número de tiendas y personas son muy distintas. EFE informó el 30 de septiembre de un millar de personas en unas 500 tiendas, mientras que el mismo día el Sindicato de Inquilinas contaba 1.248 tiendas. Un recuento interno de la Cadena SER llegó a 1.283, y diez días después El País hablaba de casi 1.800 tiendas. Estas estimaciones no son comparables, pues se refieren a diferentes aspectos del campamento.
Almeida ha señalado que lo que realmente importa son las tiendas, no las personas, y que contar a los ocupantes es más complicado. EFE, por ejemplo, hablaba de “cientos de personas” en la plaza, mientras que COPE contaba más de mil tiendas y apenas una veintena de personas desayunando. Los sindicatos policiales aportan sus propias versiones: el SUP asegura que muchas tiendas están vacías por la noche y que algunas las usan personas sin hogar, y Jupol sostiene que más de la mitad se va a dormir a casa. Ninguna de estas fuentes equivale a un censo oficial.
El debate sobre la ocupación y la limpieza
La comunidad ha ordenado cerrar la estación de Metro de Sol alegando acumulación de orines y excrementos en los pozos y accesos de ventilación. La acampada lo desmintió, afirmando que su comisión de limpieza mantiene la plaza limpia y gestiona el tema de forma constante. El comité de empresa de Metro niega haber pedido el cierre por insalubridad, mientras que Renfe dice no haber detectado problemas en la estación de Cercanías, que siguió abierta.
Los sindicatos del transporte añadieron que no les habían entregado las mediciones. Metro reabrió la estación el sábado por la noche tras constatar, con los resultados de los análisis, que las condiciones de seguridad y salud se habían restablecido. Según la Comunidad, la estación estuvo cerrada 34 horas, 14 de ellas solo para limpiar los pozos de ventilación. Cada parte cuenta la historia a su manera, sin datos que firmen a ambas.
La necesidad de un censo real
La brecha entre “cientos de personas” y casi 1.800 tiendas alimenta la sospecha del alcalde y explica por qué un recuento serio sería útil para todos. Sin embargo, la falta de un censo oficial también mantiene la discusión en un terreno de especulación. El Sindicato de Inquilinas ha confirmado que, por ejemplo, la acampada en las Setas de Sevilla ya ha sido extinguida, y en un reportaje de El Mundo, varios acampados de “las cerca de 2.000 tiendas de campaña” se quejaban de falta de gente en las comisiones y cierto desgaste.
En cualquier caso, la marcha aún no se ha planificado y contar es lo único que desmontaría a la vez el “cuatro gatos” y el “somos miles”. Hasta entonces, tiendas, personas y opiniones seguirán sin cuadrar y generando un debate estéril.

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