Barcelona corta la luz a las tiendas de la acampada en la plaza de Cataluña por un supuesto enganche ilegal

Desde la tarde del martes, una zona de la plaza de Cataluña en Barcelona quedó a oscuras tras la decisión del Ayuntamiento de cortar el suministro eléctrico a las tiendas de la acampada que había estado allí durante tres semanas. El motivo, según la administración, es un supuesto “enganche ilegal” que, según un informe de los Bomberos, suponía un riesgo inminente de incendio y otras amenazas para la seguridad de los ocupantes.
El corte y su justificación oficial
El alcalde socialista Jaume Collboni y su equipo han declarado que la medida busca proteger la integridad física de quienes duermen en la plaza. El informe de los Bomberos, que no se ha puesto a disposición del público, indica que las tiendas se habrían conectado de forma irregular a la red de la plaza. El consistorio sostiene que, en caso de mal enganche, un incendio podría surgir. No obstante, el documento no está disponible y la información llega a través de fuentes municipales.
El alcance del corte es incierto. Betevé menciona que se han apagado algunas farolas, mientras que los acampados afirman que la iluminación de toda la plaza se ha perdido. La zona, bajo la lluvia, se ha quedado sin luz en medio de la noche.
La acampada: una comunidad organizada
Según EFE, el campamento supera las 600 tiendas y ha resistido fuertes lluvias y vientos que dañaron varias lonas. Los ocupantes siguen normas de convivencia, con silencio a partir de las 00:30, y una comisión de cocina que prepara entre 300 y 400 platos diarios. En el centro del campamento hay un espacio para personas sin hogar, con entre quince y veinte personas que reciben esterillas, sacos de dormir y comida.
León, uno de los portavoces, es monitor de escuela y vive en Nou Barris. Él afirma que el campamento no es un evento de fin de semana, sino un barrio organizado donde trabajan, estudian y duermen fuera. El 7 de octubre, la acampada presentó una solicitud formal al Ayuntamiento para definir protocolos y garantizar agua potable, electricidad y alumbrado.
Conflictos previos y la respuesta del Ayuntamiento
Dos días antes de la solicitud, una manifestación por el derecho a la vivienda terminó con la intervención de los Mossos d’Esquadra, contenedores incendiados y lanzamiento de objetos contra la policía. El balance policial fue de 13 detenidos y 28 agentes heridos leves. Los acampados reprocharon a los alborotadores que se refugiaron entre las tiendas y lanzaron objetos desde el monumento a Francesc Macià.
La portavoz Kiara Monrroy ha informado que, tras una reunión con representantes municipales y una visita a una oficina de atención ciudadana, no se llegaron a acuerdos y los ocupantes no recibieron advertencias sobre el riesgo eléctrico. El Ayuntamiento sostiene que la combinación de cientos de tiendas, lluvia fuerte y una conexión precaria a mobiliario urbano constituye una mala combinación que podría provocar un incidente.
Reacciones y perspectivas de los ocupantes
Los acampados sostienen que el enganche había existido desde el principio y que, tras tres semanas de tolerancia, se cortó justo después de solicitar garantías. Advierten que cualquier incidente será responsabilidad del alcalde y temen que la siguiente medida sea el corte del agua de las fuentes.
El martes, dos trabajadores municipales intentaron entrar para arreglar algo relacionado con el agua y fueron bloqueados, según León. Monrroy ha comparado la situación con Madrid, donde, según ella, no se ha visto un recorte similar. En Sol, la presión ha llegado por otros caminos, como el cierre de una estación de Metro por limpieza y el censo de tiendas que pidió Almeida.
Los ocupantes han declarado que seguirán hasta la huelga general del 11 de noviembre y, si es necesario, hasta las elecciones del 29. El Ayuntamiento no ha aclarado si la luz volverá ni si el corte es temporal. La zona ocupada permaneció a oscuras y acordonada con vallas, según CatalunyaPress. Albert Batlle, teniente de Seguridad, considera que un desalojo no es pertinente, ya que lo considera “desaconsejable y totalmente irresponsable”.
La plaza de Cataluña, que fue epicentro del 15-M en 2011, vuelve a ser un punto de tensión. El intento de “limpiar” la plaza ha llevado a miles de personas a volver a ocuparla, y ahora la herramienta es otra, más silenciosa, dejando la plaza más oscura que hace una semana. Apagar la luz solo resuelve una cuestión física de cableados, pero no la cuestión humana de qué medidas se tomarán con esta plaza que ya funciona como un pequeño barrio, con cocina, normas y personas sin hogar durmiendo dentro.

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