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octubre 27, 2026

Boeing prueba el wifi de sus aviones con nueve toneladas de patatas

En 2012, Boeing resolvió un problema de conectividad aérea con una solución tan inesperada como eficaz: nueve toneladas de patatas. El objetivo era simular las condiciones de una cabina llena de pasajeros para probar el wifi de sus aviones, pero sin los inconvenientes de contratar voluntarios y mantenerlos inmovilizados durante largas jornadas.

El reto de la señal en cabinas

Los cuerpos humanos alteran las ondas electromagnéticas, creando zonas de señal intensa y otras con cobertura deficiente. Además, el movimiento de los carritos de servicio complica aún más la distribución de la señal. Dennis Lewis, ingeniero de Boeing, explicó a WIRED que estos factores hacen que el interior de una aeronave sea un entorno electromagnético especialmente complejo.

Patatas como sustituto de pasajeros

Para reproducir la interacción del cuerpo humano con las ondas inalámbricas, los investigadores buscaron materiales con propiedades dieléctricas similares. Descubrieron que las patatas, con un contenido de agua cercano al 80 %, podían absorber y reflejar las ondas de forma comparable a la de los pasajeros. Así nació el proyecto SPUDS, acrónimo de Synthetic Personnel Using Dielectric Substitution.

El experimento utilizó un avión retirado del servicio, llenando sus asientos con sacos que contenían 20 000 libras de patatas, equivalentes a 9 072 kg. De esta forma, los ingenieros podían trabajar durante horas sin preocuparse por el cansancio, los movimientos o las necesidades de los voluntarios, mientras registraban la distribución de las señales en toda la cabina.

Resultados y validación

Los datos obtenidos con las patatas fueron contrastados con mediciones realizadas en cabinas ocupadas por personas reales. Los resultados demostraron que la sustitución era fiable, permitiendo localizar los puntos con cobertura deficiente y ajustar los sistemas de conectividad para lograr una distribución más uniforme.

Gracias a las mediciones, Boeing redujo el tiempo de pruebas de más de dos semanas a tan solo diez horas, según confirmó la compañía en diciembre de 2012. Este avance facilitó un proceso de ensayo más rápido y repetible, sin depender de decenas de personas durante las mediciones.

Un método ingenioso y práctico

El experimento también formó parte de un método desarrollado por los laboratorios de Boeing para medir la intensidad y propagación de las señales inalámbricas mediante herramientas especializadas y análisis estadísticos. La elección de las patatas permitió reproducir una cabina ocupada sin los costes y la logística de contratar voluntarios, demostrando cómo una solución sencilla puede contribuir a resolver problemas tecnológicos complejos cuando se combina con instrumentos avanzados y conocimientos científicos.

En definitiva, Boeing consiguió mejorar su metodología para estudiar la conectividad inalámbrica y dejó una de las anécdotas más sorprendentes de la ingeniería aeronáutica: una donde, para perfeccionar el wifi de sus aviones, necesitó llenar uno con nueve toneladas de patatas.

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