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octubre 29, 2026

Autoridad ambiental aprueba un aumento del 48 % en el consumo de agua de AWS en El Burgo de Ebro

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha autorizado a Amazon Web Services (AWS) a incrementar en un 48 % la dotación de agua de su centro de datos de El Burgo de Ebro. La resolución, que se publicará en el Boletín Oficial de Aragón en los próximos días, no considera efectos significativos sobre el medio ambiente, aunque se sospecha que muchos agricultores no estarán de acuerdo.

Contexto histórico y cronología

En 2022 entraron en servicio los primeros centros de AWS en Aragón. El Gobierno aragonés modificó el Plan Integral de Gestión Ambiental (PIGA) en 2023 para ampliar su capacidad energética. A finales de 2024, AWS solicitó modificar su evaluación ambiental simplificada. En enero de 2026, Ecologistas en Acción presentó un contencioso contra el PIGA. Finales de agosto, el Gobierno central presentó un borrador de decreto más exigente. El 15 de septiembre se introdujo una nueva restricción de riego en el Gállego. El 2 de octubre, el Heraldo reveló que AWS paga el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) en Madrid. El 8 de octubre, AWS anunció que pagará el impuesto en los municipios. El 26 y 27 de octubre, el Gobierno suavizó el decreto.

Requisitos y condiciones de la autorización

El proyecto no requerirá una evaluación de impacto ambiental ordinaria, pero AWS deberá modificar su autorización ambiental integrada y aportar información detallada sobre consumos previstos, caudales de abastecimiento, volúmenes de aguas residuales, sistemas de tratamiento y capacidad de los depósitos. Además, la empresa debe cumplir la normativa contra la legionelosis y de protección contra incendios, aplicar un plan de vigilancia ambiental con seguimiento continuo y restaurar el terreno cuando se desmantele la instalación.

Motivo del aumento de agua y cifras clave

A finales de 2024, AWS solicitó el cambio porque el diseño original calculaba 555 horas al año de uso de agua para refrigeración, cifra que la memoria de la consultora Tauw Iberia dispara a 900 horas. La empresa sostiene que, tras dos años de funcionamiento, los valores aprobados no reflejan con exactitud las últimas condiciones climáticas del emplazamiento. A cambio, ha retrasado el umbral al que el sistema pasa del free cooling a la refrigeración con agua, de 28,3 a 29,4 ºC, lo que, según el documento, reduce el uso.

Los 53 961 m³ no son lo que gastará AWS en la zona. Con la ampliación de la región de datos, el agregado máximo asciende a 917 603 m³ al año, es decir, 0,92 hectómetros cúbicos. Para ponerlo en contexto, las papeleras de la Ribera Baja superan los 20 hectómetros cúbicos. AWS añade que el centro de El Burgo de Ebro toma agua del Canal Imperial de Aragón y que su demanda actual, de 36 662 m³, supone el 0,009 % del total. Esa cifra queda 201 m³ por encima del tope anterior (y el texto no explica por qué). Un estudio ambiental previo hablaba de unos 755 000 m³ para las nuevas instalaciones, y Ecologistas en Acción ya avisaba de que sería difícil comprobar cuánta agua se extrae.

Medidas de AWS para la gestión del agua

La compañía ha fusionado dos plantas de tratamiento previstas en una sola, con nanofiltración, que debería recuperar cerca del 70 % del agua, y ampliará el almacenamiento in situ hasta 72 horas. Además, se contempla la construcción de tres tanques de tormentas en los nuevos centros y la financiación de 25 kilómetros de renovación del Canal Imperial para evitar fugas. AWS afirma que logrará ahorrar más de 10 000 millones de litros al año en 2030.

Reacciones y alegaciones de los grupos ambientalistas

Ecologistas en Acción y Tu Nube Seca Mi Río argumentaron que el cambio climático ya debía estar en la solicitud original. Recordaron además que una investigación de El País estimó que el centro de Huesca consumió casi el doble de lo concedido. Piden controles independientes, porque la regulación no obliga a las empresas a informar de lo que gastan. AWS defiende que necesita margen para años anómalos como 2022, y asegura que sus centros solo usan agua por encima de los 30 grados.

Restricciones de riego y conflictos locales

El 15 de septiembre, la acequia de Camarera, en la cuenca del Gállego, vio recortada su concesión al 35 %. Era la segunda restricción del verano, tras el 60 % de agosto, y afectaba a unas 4 500 hectáreas. El colectivo No es sequía, es saqueo lo vincula con los proyectos de Villanueva de Gállego, Villamayor y La Puebla de Alfindén, y sostiene que los centros conectados a redes urbanas tienen prioridad legal sobre el riego. El de El Burgo de Ebro no está en esa zona, pero bebe del Canal Imperial, una infraestructura de regadío cuya comunidad de usuarios colabora con AWS en el proyecto de modernización. En Teruel, la comunidad de regantes de Gaén mantiene bloqueadas las negociaciones sobre ceder agua del Ebro.

Impuestos y polémica municipal

Cuando se supo lo del IAE, el alcalde de El Burgo de Ebro, Vicente Royo, habló de algo “lamentable y vergonzoso”. Hubo manifestaciones y marchas. AWS prometió pagar el IAE en los municipios y abonar cuatro años de atrasos, sin dar cifras. Según la prensa aragonesa, también saldó 194 000 euros de IBI pendientes en El Burgo de Ebro.

El decreto más blando y sus implicaciones

El borrador de agosto aplicaba las normas a partir de 1 MW. Según Reuters, el umbral sube ahora a 10 MW, con el 80 % de suministro renovable y un régimen transitorio de hasta cinco años. El Gobierno de Aragón había presentado cinco alegaciones al texto. Los colectivos del agua señalan que fija parámetros de eficiencia, pero no límites al consumo en sequía.

Perspectivas y preguntas abiertas

AWS calcula una inversión global de 33 700 millones de euros hasta 2035. Los centros emplean a pocos trabajadores directos y, a pleno rendimiento, consumirían más electricidad que toda la comunidad. Las preguntas abiertas son tres: quién mide cuánta agua usa cada centro, qué prioridad tendrá el regadío en una restricción y qué dirá la justicia sobre el PIGA. En la misma cuenca del Ebro, el embalse riojano de Mansilla, que sirve a riego y energía, tiene expuestas ahora calles enteras de su antiguo pueblo sumergido. Esa es la imagen de un otoño seco, el mismo en el que Aragón ha permitido ampliar el agua de un centro de datos. Al menos podremos preguntarle a Alexa qué tiempo hará mañana.

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