España enfrenta una crisis de envejecimiento en su flota de aviones contraincendios

Durante el verano de 2026, los medios aéreos del Estado dedicaron 10.000 horas a combatir incendios, cifra que supera en un 27 % las horas de 2025 y en un 30 % las salidas. Se registraron 2.659 salidas y más de 50.000 descargas de agua, duplicando la media de la última década. A pesar de que la campaña contemplaba diez anfibios, solo se emplearon ocho, evidenciando la creciente demanda de los incendios frente a la capacidad de la flota.
Incendios más intensos y extensos
Hasta el 20 de septiembre, España contabilizó 275.154 hectáreas forestales quemadas, 2,5 veces la media del decenio 2016‑2025. De ese total, 153.000 hectáreas eran arboladas, 4,1 veces la media, y se registraron 45 grandes incendios. El año también fue el peor en mortalidad, con 21 fallecidos. El 2025, la temporada se aceleró, pasando de 42.000 hectáreas a finales de julio a más de 400.000 el 22 de agosto, según EFFIS. En 2026 la temporada empezó antes y se desarrolló en oleadas, lo que permitió aprovechar mejor los recursos disponibles.
La flota de anfibios envejece
La flota estatal de anfibios pesados cuenta actualmente con 14 aviones: 10 CL‑215T, algunos con más de tres décadas de servicio, y cuatro CL‑415, el último recibido en 2016. En 2023 la flota sumaba 18 aviones. Cada hora de vuelo reduce la vida útil de los aviones, incrementa las revisiones y multiplica las averías. La renovación de la flota se ha solicitado al ministerio desde 2018, pero la producción del CL‑415 se detuvo cuando Canadá exigió un mínimo de 20 pedidos para fabricar el DHC‑515, sustituto del modelo. España firmó la compra conjunta de la UE en 2024, pero las primeras unidades no llegarán antes de 2028 y, considerando la formación de tripulaciones, es poco realista que vuelen antes de 2029.
Obstáculos en la modernización
En 2022, Transición Ecológica adjudicó un contrato para modernizar la aviónica de los CL‑215T. Este año, el proyecto se dio por extinguido porque la empresa encargada no disponía de los manuales técnicos del fabricante. La única alternativa es alquilar aviones, práctica que ya se realiza pero que se complica por la falta de presupuestos y el aumento de precios.
Conclusiones y retos futuros
El incremento de la intensidad y extensión de los incendios, combinado con la rápida depreciación de la flota de anfibios, subraya la necesidad de replantear la estrategia de respuesta a incendios. La falta de nuevos aviones y la imposibilidad de modernizar la aviónica existente ponen en evidencia una brecha entre la demanda de recursos y la capacidad de suministro. La situación exige una planificación a largo plazo y una inversión sostenida para garantizar la disponibilidad de medios aéreos adecuados ante la creciente amenaza de los incendios forestales.

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