Los Mossos solicitan al Ministerio del Interior el cierre de todas las cuentas de Blocus tras la detención del creador de «Blocus VLC»

El movimiento Blocus, que utiliza las redes sociales como herramienta de movilización, ha ido ganando notoriedad mientras se producen las primeras detenciones. El caso más destacado es el de un joven de 17 años, detenido en Valencia, creador de la cuenta “Blocus VLC” y presunto instigador de saqueos y pillajes programados para el 31 de octubre.
El brote en Barcelona y la respuesta policial
El sábado 24 de octubre, alrededor de 600 jóvenes se concentraron en la plaza de Cataluña de Barcelona a las 17:00. La violencia comenzó a las 18:30, con saqueos, barricadas y mobiliario incendiado. El saldo fue de 23 comercios dañados, 15 policías heridos y más de 130 detenidos, 89 de ellos menores, según la Fiscalía. Entre los primeros 128 arrestados, solo dos tenían antecedentes por desórdenes públicos.
Para la policía, la prioridad es paralizar la red de distribución de vídeos, montajes y mensajes virales que alimentan la violencia. Así, el lunes 26, la Comisaría General de Información de los Mossos solicitó al CITCO el cierre de un canal de Telegram. La unidad UNECI retiró propaganda terrorista y extremista de internet, marcando la primera vez que la policía catalana utiliza esta vía.
La evolución de la red Blocus
Todo comenzó en TikTok con cuentas anónimas que copiaban protestas de institutos franceses, pero con una orientación política inversa. Un código QR llevaba a grupos de Telegram y WhatsApp, donde las instrucciones cambiaban: ropa negra, cara tapada, material pirotécnico. Golden Owl, una empresa alicantina de inteligencia de fuentes abiertas, analizó más de 10.000 elementos en siete plataformas. Su cronología muestra que el 8 de octubre un perfil convocó en Sol los días 10 y 11, pero fracasó. El 19 de octubre, reactivaron cuentas en Barcelona y organizaron la cita del 24 en un solo día.
El canal Blocus-BCN pasó de 690 a 1.376 miembros en unas 20 horas, y la red ya opera en 18 localidades. Los organizadores abrieron Blocus-BCN-2, que superó los 2.000 miembros en horas, y también cayó. Luego surgió Blocus 4 Bcn, con un vídeo de un supuesto líder que pide un “movimiento más radical”.
Marco legal y la intervención de Telegram
La base jurídica es el Reglamento (UE) 2021/784, vigente desde 2022, que permite a cada Estado ordenar a una plataforma retirar contenido terrorista o bloquearlo en toda la UE en una hora. España fue la primera en usarlo, en abril de 2023, y emitió 134 órdenes en 2023 y 2024, el 65 % de ellas contra propaganda yihadista. En el caso de Blocus, los Mossos pidieron el cierre por incitar a delitos, dentro de una estrategia para frenar réplicas. No hay orden vinculante del reglamento, sino una petición. Telegram cerró Blocus-BCN porque incumplía sus propias normas.
Calendario de eventos y la incertidumbre de los responsables
El 31 de octubre se programan dos citas en Madrid: Puerta del Sol a las 17:00 y plaza de España a las 18:00. La cuenta BlocusMadrid anunció la suspensión por la presión policial. La Policía recela y desplegará 200 antidisturbios. Los administradores bloquearon las altas en sus grupos para frenar infiltrados. Golden Owl cita además el 2 de noviembre en Terrassa y el 30 en 12 ciudades, un día después de las elecciones del 29‑N.
La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, afirmó que detrás no hay grupos criminales, sino gente joven que acude a una llamada. La consellera Núria Parlon habla de “delincuencia”. No se ha encontrado a un gran magnate sionista ni a un genio creador. Cuentas desechables, códigos QR y carteles con IA los monta cualquier adolescente espabilado. La hipótesis de una dirección extranjera no se ha confirmado; Golden Owl advierte que no hay pruebas de injerencia externa.
En resumen, una red de cuentas efímeras circula por Instagram, TikTok y Telegram, sin responsables identificados. La policía localiza perfiles con pocos seguidores que difunden carteles, lo que sugiere que la fuerza de Blocus radica en la incertidumbre y la rapidez con la que se crean y cierran cuentas. La precampaña del 29‑N y la presión policial han generado un clima de cautela, pero el movimiento sigue activo y su evolución permanece incierta.



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