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octubre 29, 2026

El CRC de Atocha enfrenta una carga de trabajo inhumana tras el accidente del AVE 2080

El 28 de octubre a las 8:53 de la mañana, el AVE 2080 chocó contra el Iryo 6076 en la zona de Urda, en la provincia de Toledo, sobre la línea de alta velocidad Madrid‑Sevilla. El accidente, que provocó la muerte de dos personas y la lesión de otras, fue catalogado por el ministro de Transportes, Óscar Puente, como “inexplicable”. Puente atribuyó la responsabilidad al operario de Adif que ordenó al tren de Renfe continuar con “normalidad” tras la caída del sistema de seguridad LZB y la ausencia de respaldo.

El papel del CRC de Atocha

Raquel Ayllón, responsable de circulación y portavoz del Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF), explicó que la decisión de continuar con “normalidad” se tomó desde el Centro de Control de Tráfico (CRC) de Atocha. Según Ayllón, el CRC de Atocha gestiona la línea Madrid‑Sevilla hasta Córdoba, la más transitada de la alta velocidad española. En el tramo madrileño, un único responsable supervisa todas las circulaciones, a pesar de que el tráfico se ha duplicado en los últimos tres años, pasando de 2,8 millones de pasajeros en 2022 a casi 6 millones en 2025.

Ayllón denunció que la carga de trabajo en Atocha es “inhumana”. Los responsables de circulación reciben la misma compensación en cualquier otra sede, con una pequeña bonificación por volumen de tráfico que no supera los 1.000 euros anuales. Esta remuneración, según la sindicalista, no es sostenible para quienes gestionan la línea Madrid‑Sevilla.

Falta de personal y formación insuficiente

El sindicato ha reclamado durante años la incorporación de más trabajadores y la reducción de la carga de trabajo para evitar la fatiga. En 2021 y 2025, el SCF envió cartas a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) exigiendo garantías de que el personal de regulación y control no supere límites que comprometan la seguridad. Hasta la fecha, no se ha recibido respuesta a ninguna de las dos cartas.

Ayllón relató que en el CRC de Atocha, a principios de año, “solo había un regulador en la sala”. La falta de personal obligó a los trabajadores a compartir tareas, incluso a ir al baño sin poder hacerlo sin la ayuda de un compañero. La responsable añadió que la falta de experiencia es otro problema, ya que antes se requerían 10 años de experiencia para acceder a un CRC, mientras que ahora se aceptan personas de fuera con una formación teórica y práctica de 10 meses.

Condiciones de trabajo críticas

La sindicalista describió la situación como “crítica”, señalando que el personal debía “apanarse entre ellos” para realizar tareas básicas. Además, la formación continua se ve obstaculizada por la constante aparición de nuevas consignas y documentación. Ayllón pidió que se estableciera un esquema de seis horas de trabajo y dos de formación, pues actualmente los trabajadores solo pueden leer el material cuando tienen tiempo libre.

Repercusiones del accidente

El choque en Urda ha puesto de relieve la necesidad de revisar los protocolos de seguridad y la organización del control de tráfico ferroviario. El ministro de Transportes ha señalado que la responsabilidad recae en el operario de Adif que dio la orden equivocada. Sin embargo, la explicación de Ayllón sugiere que las condiciones de trabajo en el CRC de Atocha podrían haber contribuido a la decisión errónea.

Hasta el momento, se sigue sin confirmar si la caída del sistema LZB y la ausencia de respaldo de seguridad fueron factores determinantes en el accidente. La investigación continúa y se espera que se publiquen más detalles en las próximas semanas.

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