Apple presenta el MacBook Pro con pantalla táctil, superando la visión de Jobs

En octubre de 2010, Steve Jobs mostró una mano tocando la pantalla de un portátil y la descartó de inmediato. Afirmó que las superficies táctiles no se adaptan a la verticalidad, pues el brazo se cansa y la pantalla tiende a caerse. Tras numerosas pruebas con usuarios, concluyó que no funcionaba. Desde entonces, Apple ha lanzado tres lustros de MacBook sin pantalla táctil.
El giro de John Ternus
Este miércoles, John Ternus presentó un MacBook Pro con pantalla táctil. La noticia se interpreta como una enmienda a la visión de Jobs, pero lo que realmente interesa es la justificación de Ternus. En 2021, como jefe de ingeniería de hardware, explicó a Joanna Stern que el Mac estaba optimizado para la entrada indirecta y que no había motivos para cambiarlo. Cinco años después, en una entrevista con Steven Levy en Wired, volvió a afirmar que el Mac es, ante todo, un dispositivo de entrada indirecta. La diferencia radica en el contexto tecnológico: ahora el tacto no empeora el producto en peso ni en grosor, gracias al OLED con sensor integrado.
Según Ternus, el nuevo MacBook Pro de 14 pulgadas pesa 220 gramos menos que el anterior, mientras que el de 16 pulgadas pierde casi 300 gramos. Este ahorro se traduce en una pantalla táctil que ya no cuesta nada. La empresa ha dejado de ver el tacto como un problema ergonómico y lo ha convertido en una ventaja competitiva.
La evolución del diseño táctil
El cambio no se limita a los portátiles. El iPhone Duo también sigue el mismo patrón. Ternus comentó a TIME que los plegables de la competencia le parecían baratos y chapuceros. El momento decisivo llegó al ver un prototipo con cristal nanotexturizado que disimulaba el pliegue. Apple, que no fue la primera en fabricar un dispositivo plegable, esperó hasta encontrar una forma de eliminar el defecto que hacía dudar del formato.
En la entrevista, se le preguntó sobre el Apple Pencil en un iPhone. Ternus respondió que nunca lo había visto como una regla, diferenciándolo de la visión de Jobs, quien consideraba el stylus como una herramienta de control de la interfaz. Para Ternus, la decisión de no incluir una función no es una posición moral, sino una cuestión de costo y viabilidad.
Un enfoque pragmático frente a la visión épica
Mientras Jobs tomaba decisiones como veredictos, Ternus adopta un enfoque provisional. Un “no” solo significa que todavía no se puede hacer sin pagar un precio. Apple, bajo su dirección, no se limitará a negar lo imposible, sino a esperar hasta que la tecnología haga que el coste sea nulo.
Esta diferencia de mentalidad no implica que los productos se gestaran de forma aislada. Ambos lanzamientos reflejan la evolución de la ingeniería de hardware de Apple. La pregunta actual no es qué se niega a hacer Apple, sino cuánto tiempo está dispuesta a esperar.
En definitiva, el MacBook Pro con pantalla táctil marca un hito en la historia de Apple, demostrando que la empresa ha superado la resistencia inicial de Jobs y ha adoptado una filosofía más pragmática y orientada al futuro.


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