
Tanto Alemania como España enfrentan el mismo dilema: cómo sostener un sistema de pensiones en sociedades cada vez más envejecidas.
Alemania: un MEI innovador para los niños
El Gobierno alemán propone un Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) llamado Pensión de Inicio Anticipado, que financia una aportación mensual de 10 euros a menores entre 6 y 17 años. Cada niño acumularía 1.440 euros hasta la mayoría de edad, invertidos en una cuenta colectiva cuyos intereses estarán libres de impuestos hasta la jubilación.
El objetivo es vincular desde la infancia el ahorro con la pensión futura, pero los cálculos muestran que, con un rendimiento del 5 %, esto supondría un complemento de unos 125 euros mensuales en la jubilación, una cifra modesta frente al gasto anual en pensiones en Alemania, que supera los 350.000 millones de euros. Además, la cultura alemana de ahorro seguro complica que los ciudadanos confíen en esquemas de inversión colectiva.
España: un MEI basado en cotizaciones
España, por su parte, introdujo en 2023 su propio MEI con un recargo del 0,6 % en cotizaciones sociales (subiendo al 1,2 % en 2029), destinado al Fondo de Reserva de la Seguridad Social. La idea es reforzar el sistema de reparto y que las generaciones actuales financien colectivamente a las futuras.
Un reto compartido
Alemania gasta cerca del 13 % del PIB en pensiones y España superará el 15 % del PIB en 2050, cifras que reflejan un desafío demográfico creciente. Expertos de la OCDE y la Comisión Europea advierten que medidas parciales —subsidios a niños o recargos de cotización— no serán suficientes. Recomiendan retrasar la edad de jubilación, incentivar carreras más largas y fomentar ahorro complementario privado o colectivo.
En resumen, Alemania apuesta por innovación individual desde la infancia, mientras España mantiene un modelo colectivo vía cotizaciones, pero en ambos casos los números no alcanzan para garantizar la sostenibilidad futura.