El otoño llega con fuerza: una gran borrasca extratropical se acerca, pero España la notará tarde

El “veranillo de San Miguel”: ¿realidad o mito meteorológico?

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España vive un curioso repunte de temperaturas este otoño

Llegado este momento del año, España suele experimentar un fenómeno climático curioso: sin previo aviso y sin razón aparente, los termómetros marcan temperaturas sensiblemente más altas de lo habitual para la temporada.

En 2025, según ha señalado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), volveremos a vivir este repunte de temperaturas hacia finales de mes. Este aumento temporal del calor se convierte en una especie de “mini verano” que sorprende a muchos, recordándonos que el otoño a veces empieza con calidez inesperada antes de dar paso al frío.

Es decir, estaremos ante lo que popularmente conocemos como el “veranillo de San Miguel”.

Pero, ¿qué significa realmente? El veranillo de San Miguel —también llamado veranillo del Membrillo— es ese periodo puntual de buen tiempo y temperaturas más altas de lo habitual que suele darse entre finales de septiembre y principios de octubre. Debe su nombre a la festividad de San Miguel, que se celebra el 29 de septiembre.

Lo curioso es que, aunque es un término muy usado, científicamente no existe como fenómeno meteorológico oficial. Es más una tradición popular que una realidad técnica.

¿Qué es lo que realmente no existe? Vamos por partes.

Se suele decir que el veranillo de San Miguel no tiene explicación, pero no es del todo cierto. Al menos, no es exacto. Sabemos perfectamente por qué han ocurrido los “veranillos” en los últimos 30 años: durante dos o tres días las temperaturas suben para luego volver a bajar, y es simplemente porque septiembre es así.

Los días aún son lo suficientemente largos como para que, cuando hay un periodo de estabilidad atmosférica, las temperaturas suban ligeramente. Y no hace falta un aumento espectacular: basta con que sean solo un poco más altas que los días previos para que empecemos a hablar del “veranillo de San Miguel” como si fuera una estación más.

Es, en realidad, un enorme sesgo de confirmación convertido en meteorología popular. Como comentamos hace un par de años, tenemos una fuerte tendencia a “favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestras creencias”. Esto significa que, cuando aparecen dos o tres días de temperaturas más altas de lo habitual para la época, interpretamos que estamos ante un “veranillo” casi inevitable.

En otras palabras, ante un fenómeno común —dos o tres jornadas de buen tiempo a finales de septiembre— vemos una regularidad reforzada por la creencia popular. Aunque las fechas y las temperaturas nunca coincidan exactamente, la idea persiste, incluso cuando esos días distan mucho del verdadero verano.

¿Habrá “veranillo” este año? Sí. Justo antes de que Gabrielle impacte el oeste de la península, España disfrutará de un ambiente cálido y estable.

¿Y después? El verano quedará atrás. Estos días cálidos serán su último coletazo. Porque, si tradicionalmente “otoño” es sinónimo de inestabilidad, tener un huracán en plena transición extratropical a solo una semana es entrar en la nueva estación por la puerta grande.

Imagen | ECMWF

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