El otoño traerá un cambio radical en el tiempo de la Península Ibérica

Huracán Gabrielle, lluvias torrenciales y lo que viene después: la NAO positiva marcará el otoño
Sé que puede sonar difícil de creer después de ver cómo en Ibiza llegaron a caer más de 300 litros por metro cuadrado, con calles convertidas en auténticos ríos. Pero sí: hay vida después del paso del huracán Gabrielle y del episodio de lluvias torrenciales de los últimos días.
La cuestión es que, a corto plazo, esa vida será seca. Muy seca. Y la responsable tiene nombre y apellidos: NAO positiva.
¿Qué es la NAO positiva?
La Oscilación del Atlántico Norte (NAO, por sus siglas en inglés) es el “baile” entre el anticiclón de las Azores y la baja de Islandia, dos gigantes atmosféricos que controlan buena parte del clima del Atlántico Norte y, por extensión, de Europa.
- NAO negativa: el anticiclón de las Azores se debilita y no logra bloquear las borrascas, que viajan más al sur y alcanzan la Península con lluvias abundantes.
- NAO positiva: el anticiclón se refuerza y bloquea esas borrascas, obligándolas a circular hacia latitudes altas (Islandia, Reino Unido, Escandinavia), mientras la Península queda bajo un tiempo más seco y estable.
Qué pasará en España en los próximos días
Esto no significa que no vaya a llover en absoluto. Todavía se esperan chubascos residuales en el Mediterráneo, fruto del flujo de levante y de la inercia del aire frío. Pero a partir del sábado 4 de octubre, el cambio de patrón será evidente:
- El sur y oeste de Europa quedarán bajo el dominio de un enorme anticiclón subtropical.
- Las temperaturas se situarán entre 1 y 3 grados por encima de lo normal.
- El ambiente será estable y seco, con cielos mayoritariamente despejados.
Lo que no está tan claro es cuándo acabará este patrón. Todo apunta a que podría durar al menos una semana, aunque el otoño siempre es imprevisible.
El factor sorpresa: riesgo de DANAs
La NAO positiva bloquea la entrada de borrascas atlánticas por el oeste, pero no evita que puedan descender DANAs desde el norte de Europa. Un descuelgue de aire frío en altura podría romper la tranquilidad atmosférica y devolvernos la inestabilidad de forma brusca.
¿Es buena o mala noticia?
Depende. A corto plazo, ni buena ni mala: simplemente es la situación que toca. La ventaja es que los embalses españoles están en mejor estado que el año pasado e incluso por encima de la media de la última década.
El problema es que el otoño es clave para recargar las reservas de agua. Como recordaba la meteoróloga Yurima Celdrán, “en términos generales, el otoño suele registrar mayores acumulados de lluvia que el invierno en el conjunto del país”.
Si dejamos pasar esta ventana sin lluvias significativas, corremos el riesgo de enfrentarnos a la próxima sequía con una mano atada a la espalda.
Imagen | ECMWF