La «Ley Rider»: ¿mejora o freno para el delivery en España?

Ley Rider: Cuatro años después, surgen críticas y advertencias legales al sector del delivery

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Ley Rider: cuatro años después, un balance cuestionado por el sector

Poco o muy poco queda del sector del delivery tal y como era en 2021, antes de la aprobación de la Ley Rider. Este cambio legislativo obligó a que miles de repartidores pasasen de autónomos a formar parte de la plantilla de las plataformas para las que trabajaban.

La norma pretendía mejorar las condiciones laborales de los riders, pero su impacto ha dejado huella en el sector del reparto y en la hostelería. En pleno 2025, siguen surgiendo voces que cuestionan su eficacia y advierten de que puede estar perjudicando a riders, plataformas, restaurantes y clientes.

Un “lose-lose” por partida cuádruple

Alejandro Hermo, CEO de la cadena de hamburgueserías Goiko, resumía así la situación en LinkedIn: “El delivery lleva unos meses muy complicados, impactando a clientes y restaurantes”. El cambio legislativo, según algunos expertos, ha generado efectos no previstos: reducción de la flexibilidad, incremento de costes y tiempos de entrega, y limitaciones para restaurantes que dependen de estos servicios.

Cuatro años y sigue la polémica

A pesar de que la Ley Rider ha calado en la regulación y las prácticas del sector, su impacto real sigue siendo objeto de debate. El sector señala que la ley ha transformado el modelo de negocio, encareciendo el servicio y afectando la oferta.

¿Qué queda por delante?

La Ley Rider se mantiene como una norma clave en la regulación del reparto urbano, pero su futuro depende de cómo evolucione el diálogo entre plataformas, trabajadores, restauración y Gobierno. En medio de este debate, la voz de los afectados sigue reclamando soluciones que concilien derechos laborales con viabilidad económica.

Lo que ha dicho Alejandro Hermo sobre la Ley Rider

En su post en LinkedIn, Hermo resume que cualquier tiempo pasado fue mejor:

“Hemos pasado de tener un sistema de delivery que funcionaba como un reloj, dando un buen servicio a clientes y restaurantes, a tener un sistema rígido, caro e ineficiente que hace casi imposible cubrir con riders suficientes las horas pico, haciendo que los restaurantes aparezcan sin servicio disponible o que los pedidos lleguen tarde (si llegan).”

Impactos según Hermo

  1. Riders
    • Han visto disminuir sus ingresos.
    • Pierden libertad para autogestionarse.
    • Menor acceso al sector para trabajadores ocasionales como estudiantes.
  2. Plataformas
    • Aumento de costes operativos.
    • Menor flexibilidad para cubrir horas punta.
  3. Restaurantes
    • Pérdida de negocio y rentabilidad.
    • Delivery menos flexible y más caro.
    • Riesgo de que ciertos restaurantes no ofrezcan servicio.
  4. Clientes
    • Menor disponibilidad de restaurantes.
    • Mayor tardanza en entregas.
    • Peor estado de los pedidos.
    • Posible subida de precio.

Conclusión de Hermo

Habla de un “lose-lose por partida cuádruple” y cree que el modelo actual no recuperará el nivel previo.
Propone que plataformas, repartidores y administración se sienten a dialogar para encontrar soluciones intermedias y consensuadas, adaptadas a las nuevas demandas del siglo XXI.


Contexto adicional

  • La Ley Rider entró en vigor en 2021, obligando a que los repartidores pasaran a ser asalariados.
  • Aún hay debate: sindicatos como RidersxDerechos reconocen mejoras en derechos laborales, pero admiten pérdida de ingresos y exclusión de ciertos trabajadores.
  • Glovo en 2025 ha completado el proceso de contratación de todos sus riders.
  • El Gobierno advierte que irá a la vía penal contra plataformas que no cumplan la ley, como Uber Eats.

Imágenes | Glovo

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