EEUU atacó a China con aranceles y China ha contraatacado dejando de comprarles carne: el gran ganador ha sido Australia

La guerra comercial entre Estados Unidos y China acaba de cobrar un nuevo capítulo, esta vez con sabor a carne de vacuno.
Pekín ha dejado de comprar carne estadounidense como represalia a los recientes aranceles de Washington, y el vacío lo ha ocupado un viejo conocido del comercio global: Australia, que ya exportaba ternera tanto a Estados Unidos como a China, y ahora se ha convertido en el gran ganador del conflicto.

EEUU pierde a China como comprador de carne y Australia se lleva el gran premio

Estados Unidos era uno de los principales exportadores de carne de vacuno a China, pero la tensión entre ambos países y la guerra arancelaria ha acabado con esta relación.
El ganador de la situación está siendo Australia, que ya es el país que más ternera exporta a China, pero también uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.


Qué está pasando

No hubo comunicado oficial por parte del Gobierno chino.
El pasado mes de marzo, Pekín no renovó las licencias de importación de carne de vacuno estadounidense, rompiendo de facto una relación comercial que generaba más de 120 millones de dólares al mes.

China ha encontrado rápidamente un nuevo proveedor: Australia.
Las exportaciones australianas de carne de vacuno han aumentado un 35% en la primera mitad del año, alcanzando una facturación de 6.600 millones de dólares, según Nikkei Asia.
Los envíos al mercado chino crecieron un 65%, pero también aumentaron un 48% hacia Estados Unidos.
Una doble victoria para los ganaderos australianos.


Por qué es importante

China es el mayor importador mundial de productos agrícolas, y está usando su enorme poder de compra como herramienta de presión geopolítica.
Ya lo hizo en 2018, cuando dejó de comprar soja estadounidense —entonces su principal proveedor—, y ahora repite la jugada con la carne de vacuno.

Para Estados Unidos, el golpe es significativo: el comercio de carne con China, que movía cerca de 1.500 millones de dólares anuales, ha quedado en cero.
El episodio desmonta una parte del relato de Donald Trump, que defiende los aranceles como medida para fortalecer la economía nacional.
En la práctica, las represalias chinas están demostrando el efecto contrario: pérdida de mercados y encarecimiento de productos.


Precios disparados

El precio internacional de la carne alcanzó su máximo histórico en septiembre, según datos de la ONU.
El aumento en el precio del vacuno responde a varios factores combinados:

  • Disminución de la producción en grandes exportadores como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Europa.
  • Sequías prolongadas en el Medio Oeste estadounidense, que han reducido la cabaña ganadera.
  • Tensiones arancelarias y logísticas derivadas de la guerra comercial.

El resultado: un mercado global reconfigurado, donde Estados Unidos y China acuden ahora a Australia y Brasil para cubrir su demanda de carne.


Australia, en la posición perfecta

Por ahora, Australia es la gran beneficiada.
En China ya se ha convertido en el primer proveedor de carne de vacuno, mientras que en Estados Unidos ocupa el segundo puesto, solo por detrás de Brasil.
La clave está en los aranceles: mientras que Trump impuso un 50% a la carne brasileña, Australia solo paga un 10%, gracias a que su principal exportación son cortes procesados para hamburguesas.

Esto le permite mantener precios competitivos y una posición privilegiada entre los dos mayores consumidores del planeta.


Relaciones con China: del veto al entendimiento

La alianza actual entre Australia y China no siempre fue tan cordial.
En 2020, Pekín suspendió las importaciones de carne australiana alegando “problemas de etiquetado”.
En realidad, la medida fue una represalia diplomática tras las críticas del Gobierno australiano a la gestión china del coronavirus.

Cinco años después, las relaciones se han normalizado.
Australia vuelve a ser el socio preferente de China en el suministro de alimentos, y el conflicto comercial con Estados Unidos le ha devuelto un lugar central en la geopolítica del Pacífico.


Conclusión:
Mientras Washington y Pekín escalan su guerra arancelaria, Canberra recoge los frutos.
Australia ha convertido la rivalidad de las dos mayores potencias del mundo en una oportunidad de oro para su industria ganadera, consolidándose como el nuevo epicentro global del comercio de carne de vacuno.

Imagen | WikipediaPXhere

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