
La religión de los 200.000 millones de dólares: cómo los mormones se convirtieron en la fe más rica del mundo
En 2019, el Washington Post reveló que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocida como los mormones) gestionaba un fondo de 100.000 millones de dólares. Esa cifra superaba incluso la riqueza de la Universidad de Harvard, aunque estaba por debajo del patrimonio de la entonces persona más rica del mundo, Bill Gates.
Hoy, algunas estimaciones sitúan la riqueza de la Iglesia SUD en más de 200.000 millones de dólares, con previsiones que podrían alcanzar el billón entre 2040 y 2045, según la rentabilidad de sus inversiones. Esto convierte a los mormones en la organización religiosa más rica del mundo, si no se considera la totalidad de la Iglesia Católica.
¿De dónde viene tanta riqueza?
El secreto está en un portafolio financiero diversificado: propiedades inmobiliarias, inversiones bursátiles, empresas subsidiarias, medios de comunicación, centros educativos, ranchos y bienes raíces. Este abanico de activos ha permitido que la Iglesia SUD genere ingresos suficientes para operar durante décadas sin depender de donaciones directas de sus fieles.
El análisis más reciente calcula que unos 206.000 millones de dólares están invertidos en reservas, una cifra que supera incluso algunas grandes corporaciones y universidades de Estados Unidos. La gestión de estas finanzas es tan compleja que la iglesia ha llegado a necesitar analistas cuantitativos, y gracias a su estatus religioso no paga impuestos sobre estas inversiones.
Los fieles y el diezmo: base del éxito económico
Aunque la iglesia es extremadamente rica, sus miembros no necesariamente lo son. Figuras conocidas como Mitt Romney o autores como Orson Scott Card destacan individualmente, pero la mayoría de los fieles viven de manera sencilla.
El crecimiento económico de la iglesia se debe, en gran parte, al diezmo: los miembros deben aportar el 10% de sus ingresos para acceder a ciertos privilegios, como entrar en los templos. Esta práctica ha creado una fuente de ingresos constante, que combinada con inversiones inteligentes, ha multiplicado la riqueza de la institución.
Influencia social y cultural
La Iglesia SUD tiene una presencia notable en Utah, donde la influencia sobre la normativa local es significativa, aunque no al nivel del Vaticano. Esta presencia histórica en la región ha permitido que la iglesia se integre profundamente en la sociedad estadounidense.
Históricamente, los mormones tuvieron que huir del noreste de EE. UU. por persecución y la práctica de la poligamia, algo que abandonaron hace más de un siglo. La adaptación y supervivencia frente a adversidades están en el ADN de la Iglesia SUD, y aún hoy controlan cuidadosamente la imagen pública de sus miembros, destacando valores como la familia, la laboriosidad y la educación.
Expansión global y educación
Actualmente, la Iglesia SUD se ha expandido a Francia, Reino Unido, México, Japón y España, donde incluso tiene más miembros que el Opus Dei. La institución ha desarrollado universidades propias, como la Brigham Young University, financiando matrículas y buscando que sus egresados tengan éxito profesional, lo que a su vez incrementa los ingresos futuros por diezmo.
Profesionales al mando
Desde los años 70, la iglesia incorporó empresarios y políticos a sus directivas, profesionalizando la gestión. Figuras como Eldon Tanner o John Willard Marriott trajeron conocimientos de inversión y administración, lo que permitió que la Iglesia SUD operase de manera eficiente como una verdadera empresa financiera, con control sobre templos, finanzas y misiones.
Reinvención constante
La estrategia de la iglesia ha sido reinvertir la mayoría de sus ingresos, gastar solo un porcentaje y preparar fondos de contingencia. La combinación de diezmos, laboriosidad de los fieles y gestión profesional ha creado una organización extremadamente rica y sostenible.
Incluso cuando en 2019 se reveló la magnitud de su riqueza y el brazo de inversiones Ensign Peak Advisors gestionaba 124.000 millones de dólares, la iglesia continuó operando dentro de la legalidad. La sanción de la SEC por reportes incompletos en 2023 fue mínima y no afectó su estructura financiera.
Interés compuesto aplicado a la fe
En cierto modo, la riqueza de los mormones se construye como la de cualquier persona inteligente que ahorra e invierte: el interés compuesto a largo plazo. La ventaja es que, como institución, la iglesia puede planificar a lo largo de décadas.
Además, el enfoque en educación y prestigio institucional asegura que cada generación de fieles esté preparada para contribuir económicamente, asegurando la continuidad de su modelo financiero.
Imagen pública y responsabilidad social
Tras la exposición mediática de 2019, la Iglesia SUD ha reforzado su labor social y obras públicas, buscando equilibrar la riqueza con acciones visibles hacia la comunidad. La mayor parte de sus ingresos continúa reinvirtiéndose, preparándose no solo para contingencias económicas, sino también siguiendo su visión espiritual de preparación hacia la segunda venida de Jesucristo.
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