Windows 10, el sistema operativo más popular de la última década, encara su recta final. Microsoft dejará de ofrecer soporte oficial el 14 de octubre de 2025, y con ello se desencadenará un problema silencioso pero de enorme impacto: millones de ordenadores quedarán obsoletos de la noche a la mañana.

El fin de Windows 10 deja millones de ordenadores en riesgo y dispara la generación de basura electrónica
El 14 de octubre de 2025 marcó el final del soporte para Windows 10, un momento crítico tanto para la seguridad digital como para el medioambiente. La decisión de Microsoft deja a millones de ordenadores sin actualizaciones de seguridad y amenaza con generar una ola masiva de residuos electrónicos.
Un sistema operativo todavía muy usado
Aunque Windows 10 llegó hace más de una década, todavía está instalado en aproximadamente el 43% de los dispositivos, lo que se traduce en unos 400 millones de ordenadores. A diferencia del fin de soporte de Windows 8, que afectó a apenas un 4% de los equipos, esta vez la cantidad de dispositivos afectados es colosal.
Para usuarios individuales, esto supone un riesgo elevado: sus equipos quedan vulnerables a virus y ataques de ransomware. Para grandes organizaciones, como colegios, universidades o instituciones gubernamentales, la situación puede obligar a renovar equipos en bloque, disparando el consumo de hardware y la generación de basura tecnológica.
E-waste: la amenaza invisible
El desperdicio electrónico es uno de los mayores problemas ambientales actuales. Según la OMS, el desecho incorrecto de dispositivos electrónicos puede liberar hasta 1.000 sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas como plomo o mercurio. La organización PIRG advierte que la retirada del soporte de Windows 10 podría derivar en millones de toneladas de e-waste, agravando la presión sobre los vertederos y el reciclaje.
Este escenario refuerza la relevancia de políticas como el derecho a reparar, ya vigente en la Unión Europea, y de iniciativas para extender la vida útil de los dispositivos.
Opciones para seguir seguros
Microsoft ofreció una solución temporal: los usuarios pueden pagar 30 euros para extender las actualizaciones de seguridad, aunque con condiciones que varían según la región. En Europa es relativamente sencillo, mientras que en Estados Unidos implica pasos más complejos, como usar Windows Backup o acumular puntos de Microsoft Rewards.
Para la mayoría, la opción más práctica es actualizar a Windows 11, pero muchos ordenadores no cumplen los requisitos técnicos oficiales. Existen métodos alternativos de instalación, aunque requieren ciertos conocimientos técnicos.
Riesgo de seguridad real
El fin del soporte implica una vulnerabilidad inmediata frente a amenazas conocidas y nuevas. Recordemos el ransomware WannaCry de 2017, que afectó a empresas de todo el mundo y se originó por fallos en versiones antiguas de Windows como XP y Server 2003. Windows 10 entra ahora en una situación similar: millones de usuarios quedan expuestos a ataques que podrían haberse evitado con parches de seguridad.
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