
En los últimos cinco años, el precio medio de la vivienda en España ha pasado de 150.000 € a 210.000 €, según datos de Fotocasa, lo que representa un incremento cercano al 40 %. Esta subida ha sido impulsada principalmente por la vivienda de segunda mano, la escasez de oferta en las grandes ciudades y el encarecimiento del suelo y de la obra nueva.
El fenómeno no afecta solo a la vivienda económica: incluso el mercado de viviendas de lujo se mantiene en máximos, a pesar de un contexto de tipos de interés elevados, dejando claro que se trata de un problema estructural y no puntual.
Las malas noticias: salarios y poder adquisitivo
El acceso a la vivienda se ha convertido en un punto crítico para la economía doméstica. La primera pata del problema es que los salarios no han crecido al mismo ritmo que los precios de la vivienda.
- Según el INE, el salario medio anual ha pasado de 24.400 € en 2019 a poco más de 27.000 € en 2023, un aumento del 12 %.
- En contraste, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha subido de 735 € mensuales en 2018 a 1.134 € en 2024, un incremento superior al 50 %, beneficiando principalmente a las rentas bajas.
Aun así, la clase media y los trabajadores con ingresos medios han visto cómo su poder adquisitivo real disminuye. La inflación acumulada entre 2019 y 2024 ronda el 18–19 %, lo que significa que aunque los salarios han subido nominalmente, el coste de vida ha aumentado más rápido.
A esta pérdida de valor real del dinero se suman los efectos de la no deflactación del IRPF, que ha obligado a miles de contribuyentes a pagar más impuestos sin mejorar su nivel de vida. Según cálculos de expertos citados por El País, las rentas bajas y medias podrían asumir entre 200 € y 425 € adicionales al año por este motivo.
En conjunto, se estima que el trabajador medio ha perdido cerca del 6 % de poder adquisitivo en este periodo, reflejando la creciente dificultad de acceder a la vivienda.
Cada vez más años de salario para comprar una casa
Hoy en día, un hogar necesita aproximadamente 7,5 años de salario medio para adquirir una vivienda, frente a los 6 años previos a la pandemia. Ni las revisiones salariales ni las mejoras en las condiciones hipotecarias logran cerrar esta brecha, convirtiendo la propiedad en un lujo creciente para la clase media.
Intentos de solución: Plan de Vivienda 2025
El Gobierno ha anunciado varias medidas dentro del Plan de Vivienda 2025, entre ellas:
- Incentivos fiscales para propietarios que alquilen por debajo de los precios de referencia.
- Impulso a la vivienda pública en suelo del Estado.
- Ampliación de avales del ICO para jóvenes.
No obstante, expertos y promotores coinciden en que el problema principal es la falta de oferta. La asociación APCEspaña reclama menos trabas burocráticas, más suelo disponible y estabilidad regulatoria para acelerar la construcción de viviendas.
El reto estructural: salarios, costes y burocracia
- La recuperación del poder adquisitivo pasaría por vincular los salarios a la productividad real, no solo al IPC.
- La escasez de materiales, mano de obra cualificada y largos plazos administrativos encarecen la vivienda nueva y retrasan su entrega.
- Según Cinco Días, esta tendencia amenaza con convertirse en estructural, consolidando un mercado donde cada año se construye menos y los precios suben.
En la práctica, la brecha entre vivienda y salarios actúa como un termómetro de desigualdad: la propiedad se concentra, los alquileres suben y la movilidad social se frena. Para una mayoría creciente, trabajar ya no basta para comprar una casa en España.