La otra cara de los salarios en España: 2 millones ganan menos de 1.000 €, y los jóvenes pierden poder adquisitivo

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España crece, pero muchos trabajadores no lo notan: los salarios suben, pero no para todos

En España hay un contraste preocupante: mientras el panorama macroeconómico da señales positivas, un número importante de trabajadores sigue quedándose atrás. Hay quienes se benefician del aumento salarial, pero otros especialmente jóvenes y trabajadores con sueldos bajos ven cómo les resulta cada vez más difícil cubrir los gastos diarios.

Crece el salario medio… pero no igual para todos

Según la Encuesta de Población Activa (INE), en 2024 el salario bruto medio del empleo principal alcanzó los 2.385,6 €/mes, lo que supone un aumento del 5 % respecto al año anterior. Es una subida significativa, pero oculta profundas desequilibrios.

Cerca de dos millones de personas cobran alrededor de 1.000 € brutos, una cifra que da idea de la precariedad salarial en un sector importante de la población. Muchos de esos trabajadores son jóvenes, mujeres, personas con contratos temporales o con menor nivel educativo, para quienes el alza del salario medio representa pocos cambios reales en su calidad de vida.

El perfil mejor pagado sigue siendo el mismo

Los sueldos más altos se concentran entre hombres mayores de 55 años, con estudios superiores, contrato indefinido y jornada completa. Este grupo acumula las condiciones que más elevan los ingresos: estabilidad, experiencia, responsabilidad y formación.

Además, persisten grandes desigualdades de género: en 2024, las mujeres ganaron de media 2.163,2 €/mes, frente a 2.593 €/mes de los hombres, una brecha de aproximadamente 430 €/mes. Según los datos, un tercio de los hombres cobra más de 2.659,8 €, mientras que solo una de cada cuatro mujeres llega a esa cifra. En el extremo bajo, casi el 40 % de las mujeres ingresa menos de 1.582 €, comparado con el 20,7 % de los hombres.

Jóvenes sufriendo con el coste de la vida

Aunque se habla mucho de los retos laborales de los jóvenes, los datos muestran una cruda realidad: los trabajadores de entre 16 y 34 años siguen siendo los peor pagados y han perdido poder adquisitivo. La inflación acumulada desde 2021 ha erosionado su margen económico, y sus sueldos no han crecido al ritmo necesario para compensarlo.

A esto se suman problemas estructurales: muchos jóvenes tienen contratos temporales o trabajos de corta duración, lo que limita su estabilidad. Además, el coste de la vivienda en ciudades grandes es cada vez más alto, y con sueldos bajos es prácticamente imposible asumir gastos como el alquiler sin tensiones.

Una brecha generacional en aumento

El mercado laboral español está cada vez más polarizado: mientras algunos trabajadores “clásicos” se benefician del crecimiento salarial, las nuevas generaciones no tienen las mismas oportunidades. Esta polarización salarial no solo afecta a sus condiciones de vida, sino también a la capacidad de consumo, de ahorro y de movilidad social.

El crecimiento económico aparentemente favorable no se traduce en una mejora real para todos: para muchos, tener un trabajo ya no es garantía suficiente para vivir con cierta tranquilidad.

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