La OCDE advierte: la inversión en IA puede mitigar el impacto de los aranceles… pero con matices

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En plena escalada de aranceles, tensiones geopolíticas y fragmentación económica, la OCDE ha publicado un mensaje sorprendente: la inteligencia artificial está amortiguando parte del golpe que el proteccionismo está asestando al comercio global.

Mientras el intercambio internacional crece muy por debajo de su media histórica y las cadenas de suministro siguen reorganizándose tras la pandemia y la guerra en Ucrania, el organismo reconoce un matiz clave: la tecnología está evitando que el frenazo comercial derive en una recesión global más profunda.


La IA impulsa la productividad donde más se invierte

En su informe más reciente, la OCDE afirma que la inversión en IA está generando mejoras de productividad visibles en las economías que más han apostado por ella. El avance se concentra especialmente en Estados Unidos y varios países asiáticos, donde la adopción empresarial es más rápida.

Según el organismo, estas ganancias están compensando el deterioro del comercio causado por los aranceles.
Aunque las tarifas encarecen la producción, frenan la inversión extranjera y reducen intercambios, la IA está introduciendo eficiencias suficientes para neutralizar parte de ese impacto.

La OCDE describe este fenómeno como una “desconexión parcial”:

  • El comercio se debilita.
  • Pero la economía ya no cae en paralelo, porque la productividad tecnológica sostiene el crecimiento.

Un mundo más fragmentado… y más dependiente de la tecnología

El nuevo escenario está marcado por una geopolítica dominada por el proteccionismo.
Estados Unidos ha reforzado los aranceles en sectores estratégicos como vehículos eléctricos, paneles solares o tecnología china. Europa prepara su propia respuesta, mientras China reorganiza sus cadenas de valor para sortear restricciones.

El resultado es un comercio más lento, más regionalizado y más vulnerable a tensiones. La OCDE advierte que esta tendencia puede hacerse estructural, con consecuencias claras:

  • Menos competencia.
  • Menos innovación.
  • Más inflación.

En este entorno, la IA actúa como un contrapeso: mientras los aranceles tiran hacia abajo, la tecnología tira hacia arriba.


Por qué la IA está amortiguando el impacto económico

La OCDE destaca varios factores:

  • Reducción de costes en logística, manufactura, finanzas y servicios.
  • Automatización de tareas y procesos más rápidos y precisos.
  • Nuevos modelos de negocio con mayor valor añadido por trabajador.
  • Posibilidad de relocalizar producción sin perder competitividad.

Esto último es clave: las empresas pueden acercar fábricas a sus mercados sin depender tanto de las grandes cadenas globales de suministro.
Así, la IA suaviza el efecto de los aranceles y mejora la resiliencia de las economías más avanzadas tecnológicamente.


La cara B: una ventaja que no llega a todos

La OCDE señala que este “colchón tecnológico” no es universal:

  • Las ganancias de productividad se concentran en unos pocos países y grandes empresas.
  • Muchos mercados emergentes no están adoptando IA al ritmo necesario.
  • La fragmentación económica no desaparece: solo se amortigua.
  • Si el proteccionismo sigue escalando, la tecnología no podrá compensar indefinidamente.

En Europa, el diagnóstico es especialmente preocupante.
Aunque la inversión privada en IA crece, lo hace muy por debajo de Estados Unidos. España, según la OCDE, no se encuentra entre los países capaces de mitigar con IA el impacto de los aranceles.

El resultado:
una brecha tecnológica que se convierte también en una brecha de resiliencia económica.


Dos fuerzas opuestas moldean la economía global

La OCDE dibuja un panorama paradójico:

  • Aranceles, tensiones geopolíticas y restricciones: frenan comercio, elevan costes y aumentan riesgos.
  • Inteligencia artificial: impulsa productividad, eficiencia y crecimiento.

En ese equilibrio inestable se juega buena parte del futuro económico.

La gran incógnita para Europa y para España es evidente:
¿están invirtiendo lo suficiente para que la IA actúe como un verdadero amortiguador económico?

Por ahora, la respuesta parece clara:
la IA es mucho más que innovación es un factor decisivo para resistir a la nueva ola de proteccionismo global.

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