Disney acusa a Google de violar derechos de autor a gran escala con sus modelos de inteligencia artificial

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The Walt Disney Company ha acusado formalmente a Google de utilizar sin permiso su catálogo de obras para entrenar y alimentar sus modelos de inteligencia artificial generativa. La compañía envió una carta de cese y desistimiento en la que denuncia una infracción «a gran escala» de derechos de autor y exige la retirada inmediata de cualquier uso no autorizado.

La revelación de esta carta llega apenas unas horas después de que Disney anunciara una inversión de 1.000 millones de dólares en OpenAI y firmara un acuerdo que permitirá a Sora el modelo de generación de vídeo de OpenAI utilizar personajes de Disney, Marvel, Pixar y Star Wars.

Una acusación directa: “Google reproduce y distribuye copias de nuestras obras”

Según adelantan Variety y Deadline, los abogados de Disney enviaron la notificación el miércoles por la noche. En ella se acusa a Google de copiar obras protegidas por derechos de autor para entrenar servicios de IA y de permitir que los usuarios generen imágenes y contenidos derivados sin la correspondiente licencia.

Disney afirma que Google opera como “una máquina expendedora virtual” capaz de reproducir, renderizar y distribuir versiones no autorizadas de sus personajes y propiedades intelectuales. La compañía sostiene que este proceso inunda el mercado con obras que vulneran sus derechos, mientras Google obtiene beneficios económicos por el uso de los modelos.

Entre las obras que Disney asegura que Google utiliza sin permiso figuran franquicias clave como Frozen, El Rey León, Moana, La Sirenita, Toy Story, Guardianes de la Galaxia, Monsters Inc., Lilo & Stitch, además de Star Wars, Los Simpson o Los Vengadores. La carta incluye ejemplos concretos de imágenes generadas, entre ellas una recreación de Darth Vader creada por un modelo de Google.

Un nuevo frente en la batalla legal por la IA

Disney no es nueva en este terreno. En junio presentó, junto a Universal, una demanda contra Midjourney por el mismo motivo: el uso de contenido protegido para entrenar modelos sin autorización. Sin embargo, esta vez el contexto es más delicado.

La compañía acaba de firmar un acuerdo histórico con OpenAI que, además de incluir la licencia de personajes, convierte a Disney en inversor estratégico y usuario de las API de la tecnológica. Defender esa alianza y diferenciar los usos legítimos de los no autorizados parece ser también un objetivo de la multinacional.

Un conflicto con impacto para toda la industria

La disputa entre Disney y Google vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo entrenan sus modelos las grandes compañías tecnológicas, quién posee los derechos del contenido generado y hasta dónde llega la protección de la propiedad intelectual en la era de la IA generativa.

A medida que los estudios buscan alianzas oficiales como la de Disney con OpenAI crece la presión para que el resto de la industria siga el mismo camino y obtenga licencias explícitas para entrenar modelos y permitir la creación de contenido derivado.

Por ahora, Google no ha respondido públicamente a las acusaciones.

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