
El coste medio de la indemnización por despido volvió a aumentar en 2024, con un encarecimiento cercano al 8 % interanual, según los últimos datos disponibles. Se trata del primer repunte claro desde la reforma laboral, un movimiento que reabre un debate recurrente en el mercado laboral español: la incertidumbre que el coste de salida genera, especialmente, en las pequeñas y medianas empresas.
Más allá de la cifra concreta, el dato refleja un cambio de tendencia que vuelve a situar el despido como un factor de riesgo financiero para muchas pymes.
Por qué está subiendo el coste del despido
Aunque la normativa no ha cambiado de forma directa, el contexto económico y laboral sí lo ha hecho, y eso está teniendo un impacto tangible en la gestión de las plantillas.
La reforma laboral mantuvo intactas las cuantías legales del despido improcedente 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, pero ha alterado varios de los elementos que determinan la indemnización final:
- Salarios más altos, impulsados por el incremento del salario mínimo interprofesional y la actualización de convenios colectivos.
- Mayor antigüedad media, consecuencia de contratos más estables y una menor rotación laboral.
- Reducción de contratos de muy corta duración, lo que eleva el coste acumulado cuando se produce una salida.
En la práctica, despedir hoy a un trabajador con varios años en plantilla resulta más caro que hace dos o tres ejercicios, incluso sin cambios legales explícitos.
Un impacto desigual según el tamaño de la empresa
El encarecimiento del despido no afecta a todas las empresas por igual. En las grandes compañías, estos costes suelen estar previstos en los presupuestos de recursos humanos. En muchas pymes, en cambio, un solo despido puede convertirse en un problema financiero relevante.
Este escenario explica por qué numerosas pequeñas empresas optan por retrasar ajustes de plantilla, incluso en fases de desaceleración, asumiendo sobrecarga de trabajo o pérdida de eficiencia antes que afrontar una indemnización elevada.
La incertidumbre jurídica sigue pesando
A este contexto se suma un elemento clave: la litigiosidad. Pese a que la reforma laboral buscaba reducir la temporalidad y clarificar el marco contractual, la percepción de riesgo en los despidos no ha desaparecido.
Para muchas pymes, el problema no es solo el coste inicial, sino la posibilidad de que un despido sea recalificado judicialmente como improcedente, lo que eleva la indemnización y añade costes legales. Esta incertidumbre sigue influyendo en la toma de decisiones, incluso cuando la empresa considera que existen causas objetivas suficientes.
El resultado no es necesariamente un aumento de despidos, sino un cambio en el comportamiento empresarial: mayor prudencia al ampliar plantilla, más externalización de servicios y menor disposición a asumir riesgos en proyectos de crecimiento.
Un debate recurrente sin cambios normativos
De forma paradójica, un marco diseñado para reforzar la estabilidad laboral puede acabar frenando nuevas contrataciones en las empresas más pequeñas, que operan con márgenes mucho más ajustados.
El repunte del coste del despido ha vuelto a situar sobre la mesa el equilibrio entre protección del trabajador y seguridad jurídica para la empresa, un debate recurrente en España que, por ahora, no se ha traducido en cambios normativos concretos.
Mientras tanto, las pymes continúan operando en un entorno donde el despido es más caro y difícil de anticipar, lo que condiciona la gestión del empleo más allá del ciclo económico.
Conclusión
Más allá del dato puntual, el mensaje es claro: cuanto más estable es la relación laboral, mayor es el compromiso a largo plazo. En este contexto, planificar bien las contrataciones, revisar funciones y anticipar distintos escenarios se vuelve esencial para evitar decisiones precipitadas que puedan acabar teniendo un elevado coste económico.