Comercio y transporte lideran la pérdida de autónomos en España: 50 profesionales menos cada día

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Récord de autónomos en España, pero comercio y transporte se vacían: 50 profesionales menos cada día

España registra cifras récord de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Sin embargo, este dato esconde una realidad mucho menos optimista para dos pilares históricos de la economía: el comercio y el transporte.

Mientras el conjunto del sistema se mantiene en máximos, ambos sectores viven una sangría constante que no logra frenarse y que amenaza con transformar el tejido productivo del país.

Los últimos datos de la Seguridad Social, correspondientes a diciembre de 2025, confirman que comercio y transporte han perdido de forma conjunta 18.643 autónomos en apenas un año. Traducido a la vida real, cada día cerca de medio centenar de profesionales baja la persiana o deja el volante, incapaz de sostener una actividad cada vez más exigente y menos rentable.


El comercio toca fondo tras años de cierres continuados

El comercio es, con diferencia, el sector más castigado. Solo en 2025 desaparecieron 13.194 pequeños negocios gestionados por autónomos, una cifra que sitúa al sector en su nivel más bajo desde que existen registros comparables, que arrancan en 2009.

Tras un breve repunte en los años posteriores a la crisis financiera, el número de pequeños comercios alcanzó su máximo en 2015. Desde entonces, la evolución ha sido claramente descendente, con la única excepción de 2021, cuando la reapertura tras la pandemia impulsó nuevas altas que no lograron consolidarse.

El resultado es un mapa comercial cada vez más vacío en barrios y municipios.


Márgenes asfixiados y máxima presión

Detrás del cierre masivo de comercios hay una combinación de factores que se retroalimentan. El aumento sostenido de los gastos fijos ha reducido los márgenes hasta niveles difíciles de sostener.

El encarecimiento de los alquileres comerciales, el alza del precio de la energía y el incremento de los costes laborales han colocado a muchos autónomos en una situación límite.

A esta presión económica se suma una elevada carga normativa. Las asociaciones del sector denuncian desde hace años que la burocracia y las obligaciones administrativas consumen cientos de horas anuales que no generan ingresos y reducen la competitividad frente a grandes cadenas y plataformas digitales.


Provincias donde la persiana baja para siempre

La tendencia negativa se repite con especial intensidad en determinadas provincias. En territorios como Cuenca, el número de pequeños comercios no ha dejado de descender desde 2015, hasta cerrar 2025 con apenas 3.331 negocios activos.

El comercio de cercanía se enfrenta a una competencia considerada desigual, marcada por estrategias de precios y promociones imposibles de replicar para una empresa familiar.

Otro factor clave es el relevo generacional. Muchos negocios tradicionales dependen de que hijos o empleados asuman la continuidad tras la jubilación del propietario. En numerosos casos, ese relevo no existe, lo que convierte el cierre en la única salida.


El transporte pierde autónomos pese a la falta de conductores

El transporte de mercancías es el segundo gran damnificado. A finales de 2024 el sector contaba con 217.663 autónomos afiliados, una cifra que cayó hasta 212.814 en diciembre de 2025.

La pérdida de 4.849 profesionales se produce, paradójicamente, en un contexto de escasez de conductores que preocupa tanto a empresas como a administraciones.

La elevada regulación del sector y el envejecimiento de los profesionales explican buena parte de este retroceso. Las largas jornadas y el desgaste físico reducen el atractivo de la profesión, especialmente a partir de cierta edad.

A ello se suma la incertidumbre derivada de las políticas medioambientales. Muchos transportistas no pueden asumir la inversión necesaria para renovar sus flotas y adaptarse a los nuevos requisitos de emisiones, especialmente en el transporte urbano y de corta distancia.

Esta dificultad para modernizarse empuja al cese de actividad a miles de autónomos.

Además, en las rutas nacionales e internacionales se está produciendo una creciente concentración empresarial que reduce el espacio para el autónomo tradicional.


Un año negro con picos de caída

El peor momento para el transporte llegó en verano. Agosto registró el menor número de autónomos del sector, con 211.291 afiliados, mientras que julio concentró el mayor desplome mensual.

Aunque en la recta final del año se observaron algunos repuntes puntuales, no fueron suficientes para compensar las bajas acumuladas.

Este escenario contrasta con las previsiones oficiales, que apuntan a una necesidad de decenas de miles de conductores profesionales en los próximos años.


¿Cómo sobrevivir en el nuevo contexto?

La brecha entre la demanda de servicios y la realidad del trabajo autónomo en comercio y transporte sigue ampliándose.

La supervivencia de estos sectores pasa por una combinación de medidas: reducción de cargas administrativas, apoyo a la modernización, facilidades para el relevo generacional y políticas que mejoren la rentabilidad real del pequeño negocio.

Sin cambios estructurales, la pérdida de autónomos en comercio y transporte amenaza con convertirse en un problema permanente para la economía española.

Imágenes | UnplashUnplash

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