Más de 36.000 autónomos han dejado de contratar trabajadores en España en los últimos siete años

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La subida del SMI presiona a los autónomos empleadores y reabre el debate sobre la creación de empleo

La última subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vuelve a situar en el centro del debate el impacto de las políticas salariales sobre los pequeños empleadores. El nuevo umbral, fijado en 1.221 euros brutos mensuales en catorce pagas, supone un incremento de 37 euros al mes para el trabajador y 518 euros adicionales al año.

A esta cifra se suman cerca de 172 euros más anuales en cotizaciones sociales a cargo de la empresa, lo que eleva el coste total para los autónomos con empleados.

Desde 2018, el SMI ha pasado de 735 euros mensuales a 1.221 euros, acumulando un incremento del 66 % en ocho revisiones consecutivas. El Ejecutivo defiende que estas subidas han reforzado el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos. Sin embargo, parte del tejido productivo advierte de efectos colaterales en sectores con márgenes reducidos.


Menos autónomos con empleados

Uno de los indicadores más relevantes es la evolución del número de autónomos que mantienen trabajadores a su cargo.

En los últimos siete años, 36.537 profesionales por cuenta propia han dejado de ejercer como empleadores, según los datos disponibles de afiliación. El retroceso afecta a negocios de distintos tamaños, aunque resulta especialmente acusado entre quienes contaban con un solo trabajador, donde la caída supera el 10 %.

Esta reducción implica que miles de pequeños negocios han optado por:

  • No renovar contratos
  • No sustituir bajas
  • Prescindir de personal asalariado

En muchos casos, la decisión no responde a una caída de la actividad, sino al incremento acumulado de costes laborales, cotizaciones y obligaciones administrativas.


La posición de las asociaciones de autónomos

Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) se advierte de que la combinación de mayores exigencias regulatorias, presión fiscal y encarecimiento del empleo está reduciendo la capacidad de generar puestos de trabajo.

Su presidente, Lorenzo Amor, ha señalado en distintas ocasiones que la pérdida de autónomos empleadores refleja una tendencia preocupante en el autoempleo con vocación de crecimiento.

Según la organización, muchos pequeños empresarios operan con márgenes muy ajustados, lo que limita su capacidad para absorber nuevas subidas salariales sin reducir plantilla.


Agricultura y empleo doméstico, los más expuestos

Los efectos de la subida del SMI se perciben con mayor intensidad en sectores donde el salario mínimo es una referencia directa en la estructura de costes.

Agricultura

En el sector agrario, el número de afiliados se ha reducido en 127.905 personas desde enero de 2019. Se trata de una actividad muy expuesta a la competencia internacional y con baja capacidad para trasladar los incrementos de costes a los precios finales.

Empleo doméstico

En el servicio doméstico, la caída alcanza los 62.784 empleos en el mismo periodo. Muchas familias han reducido horas contratadas o han prescindido de estos servicios ante el encarecimiento progresivo de la relación laboral.

En ambos casos, el resultado es una contracción del empleo en segmentos donde el SMI actúa como referencia directa.


El debate político y empresarial

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido públicamente las subidas del salario mínimo e instado a la patronal a asumir su responsabilidad social en la mejora de los salarios.

Por su parte, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sostiene que muchos empresarios reconocen en privado los efectos positivos de la medida sobre el consumo y la estabilidad social.

Sin embargo, las organizaciones empresariales mantienen su oposición a nuevos incrementos, al considerar que afectan de forma desproporcionada a pymes y autónomos.


Un dilema para el empleo en los pequeños negocios

El contraste entre el fuerte crecimiento del salario mínimo y la reducción de autónomos empleadores plantea un dilema estructural.

Por un lado, la mejora de ingresos para los trabajadores con menores sueldos supone un alivio inmediato y contribuye a reducir la desigualdad. Por otro, el encarecimiento sostenido de la contratación puede frenar la creación de empleo en negocios pequeños con limitada capacidad financiera.

La cuestión de fondo es si el actual ritmo de subidas del SMI es compatible, a medio plazo, con la supervivencia y el crecimiento del tejido de microempresas, uno de los pilares tradicionales del mercado laboral español.

Imágenes | PixabayUnplash

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