
Asfixia en las pymes: el 46% sufre retrasos en los pagos, el peor dato desde 2019
La morosidad vuelve a golpear a autónomos y pymes
Ser autónomo y cobrar a tiempo sigue siendo, para muchos, una utopía. El último informe del Observatorio de Pagos de la Unión Europea confirma un empeoramiento claro de la situación en España.
Según el Informe Anual 2025, el 46% de las pymes afirma haber sufrido problemas debido a la demora en los pagos, el nivel más alto desde 2019.
El dato supone:
- +5 puntos respecto a 2023 (41%)
- +12 puntos respecto a 2021 (mínimo reciente)
Esto confirma una tendencia negativa en los plazos de cobro, pese a la recuperación económica en otros indicadores.
Aunque España se mantiene ligeramente por debajo de la media de la Unión Europea, la diferencia se ha reducido, lo que indica un empeoramiento relativo.
Impacto directo: pagos, inversión y empleo
El retraso en el cobro de facturas no solo afecta a la liquidez inmediata, sino que tiene consecuencias en toda la actividad empresarial.
Según el informe:
- 24% de las empresas ha tenido dificultades para pagar a proveedores
- 19% ha frenado inversiones o contrataciones
Esto significa que la morosidad:
- limita el crecimiento empresarial
- reduce la capacidad de generar empleo
- afecta a la cadena de suministro
Se produce así un efecto dominó: una empresa que cobra tarde paga tarde, trasladando el problema a otros negocios.
Plazos de pago: muy por encima de lo recomendado
El plazo medio de pago entre empresas (B2B) se sitúa en torno a 80 días en España, prácticamente sin cambios en los últimos tres años.
Este dato supera los límites recomendados por la normativa europea, que busca reducir los retrasos y evitar la acumulación de deuda comercial.
Entre las causas principales:
- problemas de liquidez de los clientes
- incertidumbre económica
- tensiones en el comercio internacional
Además, las empresas muestran una visión pesimista sobre la evolución futura, pese al crecimiento económico del país.
Las grandes empresas, las que más retrasan los pagos
Uno de los datos más relevantes del informe es la diferencia según el tamaño de la empresa.
- 51% de las microempresas paga en plazo
- solo 14% de las grandes empresas cumple los plazos acordados
Esto refleja que las grandes compañías presentan peores tasas de cumplimiento, lo que genera tensiones en la cadena de suministro.
En un país como España, donde el 99% del tejido empresarial está formado por pymes y autónomos, este desequilibrio tiene un impacto estructural.
Un problema extendido en toda Europa
La morosidad no es exclusiva de España. En el conjunto de la Unión Europea:
- 31% de las empresas reconoce haber retrasado sus propios pagos por cobrar tarde
Esto confirma que el problema es generalizado, aunque en España resulta especialmente sensible por el peso de las pequeñas empresas en la economía.
Una amenaza estructural para el tejido empresarial
Los retrasos en los pagos se consolidan como uno de los principales riesgos para autónomos y pymes.
En un contexto de:
- inflación acumulada
- aumento de costes
- incertidumbre económica
la falta de liquidez puede convertirse en un factor determinante para la supervivencia de muchas empresas.
El dato del 46% no solo refleja un problema puntual, sino una fragilidad estructural del sistema de pagos que sigue sin resolverse.