OTAN: Estrategia para atasco militar ruso

La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) ha desarrollado un plan diseñado para convertir una invasión rusa de uno de sus países miembros orientales en el atasco militar más costoso posible. El máximo comandante militar aliado, el general estadounidense Alexus Grynkewich, presentó la ‘teoría de la victoria’ de la Alianza durante el Foro de Seguridad de Varsovia.
La estrategia recoge tres verbos: bloquear, frenar y desarticular (block, blunt and break).
Esta táctica pretende impedir que una ofensiva consiga sus primeras conquistas territoriales y, si el atacante persiste, destruir progresivamente todo lo que permita a un ejército seguir combatiendo. El objetivo es convertir cada kilómetro de una ofensiva rusa en un problema cada vez más difícil y costoso de resolver.
El general Grynkewich ha planteado tres fases para lograr este objetivo:
- Fase uno: bloqueo. La OTAN propone una extensa zona de defensa apoyada en drones, robots terrestres y sistemas autónomos que permitirían identificar y atacar las unidades enemigas reduciendo la exposición de los soldados aliados.
- Fase dos: frenado. La OTAN emplearía aviación, artillería y misiles de largo alcance para golpear a las unidades que se acercaran al campo de batalla, interrumpir la llegada de refuerzos y reducir la capacidad de defensa aérea enemiga.
- Fase tres: desarticular. La OTAN perseguiría el derrumbe de las capacidades militares utilizadas para atacar a sus miembros, interrumpiendo suministros y privando a los comandantes enemigos de la capacidad de dirigirlas.
La estrategia recoge lecciones aprendidas de Ucrania, donde los drones han incrementado el riesgo para un ejército convencional. Para conectar todos esos medios, la Alianza desarrolla una infraestructura digital que permitiría compartir información clasificada sobre objetivos entre sus fuerzas y acelerar las decisiones militares.
El comandante de la OTAN insistió en que su estrategia busca detener una agresión sin conquistar territorio ruso ni perseguir el derrumbe del Gobierno de Moscú. En teoría, esa distinción responde al peligro de que una guerra convencional entre potencias nucleares termine escalando hasta consecuencias mucho mayores.
Aunque la eficacia de este plan dependerá en gran medida de si los aliados disponen del dinero, las armas y la voluntad política necesarios para ejecutarlo, el general Grynkewich ha presentado una estrategia que aspira a convencer a Moscú de que atacar a la OTAN sería inútil.
La noticia fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge.

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