El último barómetro del CIS otorga una ventaja de 9 puntos a los partidos de izquierda, mientras que otros estudios de opinión sitúan a la derecha con una ligera ventaja. Esta aparente contradicción ha generado confusión entre analistas y votantes.
La razón principal es la metodología utilizada por cada sondeo. Factores como el tamaño y la representatividad de la muestra, la forma de formular las preguntas, el momento en que se realiza la encuesta y la tasa de respuesta de los ciudadanos pueden influir significativamente en los resultados.
Además, algunos institutos incluyen ponderaciones por edad, sexo, región o intención de voto histórica, mientras que otros pueden dar mayor peso a encuestados más activos políticamente. Todo esto provoca que las estimaciones de voto puedan variar bastante, incluso entre sondeos realizados en fechas cercanas.
En resumen, las diferencias entre el CIS y otros estudios no necesariamente indican un error, sino que reflejan distintas aproximaciones estadísticas y enfoques metodológicos para medir la intención de voto en España.

CIS y sondeos privados: por qué las estimaciones de voto difieren tanto
El último barómetro del CIS ha situado a la izquierda con casi 10 puntos de ventaja sobre la derecha, un resultado que contrasta con la mayoría de sondeos privados recientes, que otorgan al bloque de derechas entre 8 y 10 puntos de ventaja.
Desde 2018, algunos analistas han señalado que las estimaciones del CIS muestran un sesgo persistente hacia la izquierda, como señalaba Kiko Llaneras en un artículo reciente para El País. Más allá del CIS, los sondeos enfrentan problemas metodológicos, tensiones institucionales y retos para mantener su credibilidad.
El espejo que no refleja
Mientras el CIS señala ventaja para la izquierda, otros sondeos privados como 40dB sitúan al PP en primera posición y a Vox como primera fuerza entre los votantes de hasta 44 años. Según estas encuestas, el ascenso de Vox se ha estancado, el PP ha dejado de descender y la intención de voto del bloque de izquierdas se ha estabilizado.
Sociométrica ofrece resultados similares: 34 % para PP, 26,9 % para PSOE y 16,6 % para Vox. Otras encuestadoras como GESOP, NC Report o SigmaDos muestran variaciones menores pero siguen la misma tendencia.
El patrón histórico desde 2018, con José Félix Tezanos al frente del CIS, indica que la institución ha sobreestimado la izquierda en 41 de 42 convocatorias electorales. Esto plantea dudas recurrentes: ¿por qué el CIS y los sondeos privados difieren tanto? ¿Se corrigen sesgos o se introducen nuevos? ¿Cuál es el valor real de la estadística institucional para la percepción de los votantes?
Retos metodológicos
Las diferencias entre sondeos reflejan la complejidad y volatilidad social. Pocos estudios anticiparon fenómenos como el éxito de Trump, el Brexit o elecciones en Colombia. A esto se suman problemas clásicos como muestras poco representativas, tasas de respuesta bajas y sesgos de localización (teléfono fijo, móvil, online).
Los sondeos privados aplican ponderaciones adaptativas según datos demográficos y modelos históricos. El CIS, en cambio, utiliza el modelo bidimensional inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos, que ha sido cuestionado por no corregir suficientemente los sesgos de la muestra original.
Un factor clave es la variable “recuerdo de voto”, usada para ajustar la muestra según elecciones anteriores. Este método puede subrepresentar sistemáticamente a la derecha, mientras favorece a los partidos progresistas. Por ejemplo, los datos del CIS muestran que recordar haber votado al PSOE aparece el doble de veces que al PP, aunque el PP obtuvo más votos en la elección.
Además, los datos brutos del CIS sugieren una mayor movilización de la derecha, pero la estimación final asigna un gran avance a la izquierda. Esto evidencia que el proceso de transformación de datos crudos a pronósticos puede introducir desviaciones significativas.
La misión institucional
El CIS es un organismo público cuya función es medir la opinión pública: actitudes sociales, valoraciones políticas y percepciones ciudadanas. Su rol no es competir con encuestadoras privadas, pero al publicar estimaciones de intención de voto y aparecer en medios como “la encuesta oficial”, su influencia se mezcla con la de los sondeos comerciales, lo que puede afectar su neutralidad percibida.
La transparencia metodológica es esencial: publicar criterios de muestreo, métodos de ponderación y transformaciones de datos crudos a estimaciones finales. Actualmente, la falta de acceso a procesos intermedios genera cuestionamientos sobre posibles sesgos o manipulación.
Reforzar la credibilidad
Para recuperar confianza, el CIS debería:
- Publicar los pasos intermedios que convierten la intención de voto en estimaciones ponderadas.
- Revisar cómo se incorpora el recuerdo de voto y sus efectos sobre bloques ideológicos.
- Contrastar resultados con modelos de validación estadística abiertos y estándares internacionales como INE o Eurostat.
- Crear mecanismos de evaluación independiente, auditorías metodológicas o comisiones externas.
Si bien las encuestadoras privadas tampoco publican todos sus microdatos, no tienen la obligación institucional del CIS, financiado con recursos públicos y sujeto a estándares de replicabilidad y transparencia.
En conclusión, las estimaciones del CIS no son necesariamente equivocadas, pero su modelo metodológico favorece sistemáticamente a la izquierda. Esto no implica manipulación deliberada, sino un marco técnico que no corrige sesgos conocidos. Para que siga siendo útil y respetada, la institución debe demostrar que sus resultados responden a criterios técnicos transparentes, no a intereses partidistas.
Foto: El País, Wikimedia Commons.