España afronta una ola sin precedentes de bajas laborales por salud mental: un aumento del 176% desde 2015

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España vive una ola sin precedentes de bajas laborales por salud mental: un aumento del 176% en menos de una década

La salud mental se ha convertido en uno de los mayores retos del mercado laboral español. En menos de diez años, el número de trabajadores que han necesitado una baja médica por motivos psicológicos se ha disparado, alcanzando cifras nunca vistas.

Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), los procesos de incapacidad temporal por trastornos mentales han aumentado un 176% desde 2015, con un crecimiento especialmente intenso en los últimos tres años.

En 2024 se registraron 415.374 casos, frente a los 150.187 de 2015. Una tendencia que no deja de crecer y que refleja el impacto de factores como la incertidumbre económica, la presión laboral, la pandemia y el desgaste emocional acumulado por la población activa.


Una escalada que no se detiene

El informe de AMAT muestra una evolución constante y ascendente:

  • 2016: 169.236 casos
  • 2017: 190.064 casos
  • 2018: 222.916 casos
  • 2021: 233.634 casos
  • 2022: 299.148 casos
  • 2023: 369.295 casos
  • 2024: 415.374 casos

Aunque durante la pandemia de 2020 hubo un leve descenso, la recuperación posterior fue rápida y el crecimiento se aceleró. En 2024, la incidencia media mensual fue de 2,18 bajas por cada 1.000 trabajadores, lo que supone un incremento del 9,5% respecto al año anterior y del 118% frente a 2015.

Detrás de estas cifras se esconden miles de casos de depresión, ansiedad, estrés crónico y agotamiento emocional, muchas veces vinculados a la sobrecarga laboral o la precariedad.


Depresión y ansiedad, las grandes protagonistas

El Ministerio de Sanidad confirma que los problemas de salud mental están aumentando en toda la población. Según la Encuesta de Salud de España (ESdE) 2023, publicada en mayo de 2025, el 14,6% de los mayores de 15 años presenta síntomas depresivos, y un 8% sufre depresión severa, un incremento de 5,5 puntos respecto a 2020.

La depresión y la ansiedad afectan especialmente a las mujeres, con una prevalencia del 8,7%, frente al 4,1% en hombres. Además, el consumo de psicofármacos también ha crecido:

  • El 11,7% de la población utiliza tranquilizantes o pastillas para dormir.
  • El 6,4% toma antidepresivos o estimulantes.

El Barómetro Sanitario 2024 señala que casi uno de cada cinco españoles (17,7%) necesitó atención psicológica durante el último año, confirmando que el malestar emocional se ha convertido en un fenómeno transversal que afecta tanto a jóvenes como a adultos.


El trabajo, epicentro del malestar

Los psicólogos laborales coinciden: el entorno de trabajo se ha convertido en un factor clave en la aparición de estos trastornos.

La presión por rendir, la falta de estabilidad, la competitividad extrema y la “fatiga por conexión continua” potenciada por el teletrabajo están generando un agotamiento psicológico generalizado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió que la depresión será una de las principales causas de incapacidad laboral en la próxima década. España, con su alto índice de estrés laboral y la escasez de recursos públicos en salud mental, confirma esta tendencia.


Reconocer los trastornos mentales como enfermedad profesional

Ante la magnitud del problema, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Trabajo han puesto en marcha una hoja de ruta conjunta para que los trastornos mentales derivados del trabajo sean reconocidos como enfermedades profesionales.

Esto permitiría que casos de depresión, ansiedad o estrés provocados por el entorno laboral sean tratados como contingencias laborales, con una cobertura distinta dentro del sistema público.

El documento presentado por el Gobierno en junio de 2025 reconoce que establecer la relación entre salud mental y trabajo no siempre es sencillo, pero subraya que una parte significativa de los pacientes señala los estresores laborales como factores determinantes de su malestar.

Si la medida se aprueba, el coste de las bajas recaería sobre la Seguridad Social, financiado a través de las cotizaciones de trabajadores y empresas, y las mutuas asumirían un papel más activo en la gestión de los casos vinculados al ámbito profesional.


Un desafío de país

España se enfrenta a un reto estructural: proteger la salud mental de sus trabajadores. Las cifras muestran que no se trata de un fenómeno puntual, sino de una crisis sostenida que amenaza el bienestar de millones de personas y la productividad del país.

El futuro pasa por humanizar el trabajo, reforzar los servicios psicológicos públicos y fomentar entornos laborales más saludables, donde cuidar la mente no sea un lujo, sino una prioridad.

Imágenes   | PixabayUnplash

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