
La gasolina se encarecerá en España: la nueva normativa europea que subirá el precio hasta 13 céntimos por litro
El precio de los carburantes en España vive una tensa calma. Tras varias semanas de pequeñas bajadas, todo apunta a que la gasolina y el diésel volverán a subir de forma notable en los próximos meses. La razón: una nueva regulación europea que transformará el mercado energético y encarecerá el transporte por carretera.
Un respiro temporal antes de la tormenta
Según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, la gasolina se sitúa actualmente en 1,467 €/litro y el diésel en 1,397 €/litro, sus valores más bajos desde junio. En comparación con el año pasado, la gasolina es un 2,5 % más barata, aunque el diésel todavía está un 0,3 % por encima.
El descenso reciente se debe, sobre todo, a la bajada del precio del crudo internacional tras el alto el fuego en Gaza y la estabilización de los mercados energéticos. Aun así, los expertos advierten que esta tendencia tiene los días contados.
El nuevo impuesto del carbono ETS2: el gran cambio
El gran responsable del próximo incremento es el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS2), parte del plan climático “Fit for 55”. Este sistema obligará a las empresas distribuidoras de combustible a pagar derechos de emisión por el CO₂ generado en la producción y el consumo de sus productos.
Dicho coste se trasladará directamente al consumidor. Según la Comisión Europea, el precio podría aumentar en torno a 0,11 €/litro para la gasolina y 0,13 €/litro para el diésel, aunque en escenarios de alta demanda de carbono el incremento podría ser incluso mayor.
Lo que notarás en tu bolsillo
De cumplirse las previsiones, llenar un depósito medio de 55 litros costará entre 6 y 8 euros más.
El impacto será especialmente duro para quienes dependen del coche a diario o viven en zonas rurales con poca oferta de transporte público.
El Banco Central Europeo ya ha advertido de que la transición energética provocará una inflación temporal, sobre todo en el transporte y la energía doméstica.
Transporte y logística, los más perjudicados
Las empresas de transporte y distribución afrontarán un incremento de costes de hasta el 8 %, según la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC). Este aumento podría trasladarse al precio final de los bienes de consumo, afectando desde los alimentos hasta los productos industriales.
Las patronales europeas reclaman ayudas para renovar flotas, fomentar biocombustibles y compensar a las pequeñas empresas. Aun así, el ETS2 entrará en vigor plenamente en 2027, con una posible prórroga hasta 2028 si la energía sigue cara.
España ante el reto verde
España parte de una posición compleja: tiene una flota de transporte muy dependiente del diésel, pero también avanza con fuerza en renovables y biocombustibles.
El Gobierno planea apoyar a los hogares más vulnerables mediante el Fondo Social para el Clima, que ofrecerá ayudas directas y programas de eficiencia energética.
Mientras tanto, el mercado del crudo seguirá marcado por la demanda récord prevista para 2025, impulsada por Asia y Estados Unidos, y por las restricciones de producción en Oriente Medio.