
Del “lo tengo” al “lo hice”: cómo presumen hoy los ricos
Durante décadas, los símbolos clásicos de estatus como un bolso Hermès Birkin, un Rolex Daytona o un coche de Lamborghini funcionaron como marcadores sociales inmediatos. Hoy, en muchos círculos de alto patrimonio, han perdido gran parte de su impacto.
Hay dos razones principales:
- Comercialización del lujo
- Muchos artículos se pueden alquilar, revender o financiar.
- Existe un mercado secundario muy desarrollado.
- Saturación en redes sociales
- Plataformas como Instagram han normalizado la exhibición constante de bienes caros.
- Lo que antes era excepcional ahora es cotidiano.
Como resultado, tener objetos caros ya no distingue a nadie dentro de las élites.
Millennials y Gen Z ricos: una relación distinta con el lujo
Aunque en promedio los millennials son menos ricos que los baby boomers, existe una élite joven con gran poder adquisitivo. Y esta generación vive el lujo de forma diferente.
Estudios de banca privada y consultoría coinciden en que:
- Priorizan flexibilidad.
- Buscan experiencias personalizadas.
- Valoran más el tiempo, la salud y la autonomía.
El banco suizo Julius Bär analiza cada año los patrones de consumo de grandes patrimonios y detecta precisamente este giro hacia el gasto experiencial.
Aquí el estatus deja de ser “lo tengo” y pasa a ser “lo he vivido”.
El respaldo de los informes sectoriales
Este cambio no es solo anecdótico. Lo confirman estudios globales.
La consultora Bain & Company, junto con Altagamma, describe un “cambio tectónico” en el mercado del lujo.
Según sus análisis recientes:
- Crecen con fuerza:
- Cruceros de lujo
- Jets privados
- Yates
- Hoteles exclusivos
- Alta gastronomía
- Se estancan o retroceden:
- Coches de lujo
- Arte
- Artículos personales de alto precio
En 2025, sus datos reflejan que el gasto en experiencias crecía a doble dígito, mientras varios bienes tradicionales retrocedían.
Salud, longevidad y biohacking: el nuevo símbolo silencioso
Uno de los capítulos más llamativos es el gasto en bienestar avanzado:
- Medicina preventiva personalizada
- Terapias genéticas
- Diagnóstico temprano
- Programas de longevidad
- Biohacking
Según informes de Julius Bär, este apartado se ha convertido en uno de los más dinámicos entre grandes fortunas.
Para muchos ricos, vivir diez o veinte años más con alta calidad de vida es hoy un símbolo de estatus superior a cualquier objeto.
Por qué las experiencias funcionan mejor como estatus
Las experiencias tienen ventajas sociales frente a los objetos:
1. Son difíciles de copiar
Un bolso puede comprarse.
Una expedición privada al Ártico con científicos, no.
2. Son personalizables
Cada experiencia es distinta y refleja identidad.
3. Generan relato
No se enseña el objeto, se cuenta la historia.
4. No se deprecian emocionalmente
Un coche pierde valor.
Un recuerdo exclusivo suele ganar valor simbólico.
Cómo se adapta la industria del lujo
Las propias marcas están cambiando su modelo:
- Eventos privados invisibles al público
- Viajes diseñados a medida
- Clubs cerrados
- Membresías por invitación
- Servicios “concierge” extremos
El lujo se desplaza de producto → relación → acceso → experiencia.
En síntesis
Lo que muestran los datos y los informes es coherente:
- Los bienes clásicos ya no diferencian.
- Las redes han banalizado el lujo material.
- Las nuevas élites priorizan vivencias.
- El estatus ahora se construye con historias, acceso y tiempo.
Hoy, entre ricos, el mensaje ya no es:
“Mira lo que tengo”
sino:
“Mira dónde he estado, con quién y cómo”.