
Una década de cambios profundos
Telefónica, durante décadas uno de los motores económicos de España y responsable de la mayor red de telecomunicaciones en lengua española, ha reducido de manera sostenida su plantilla. Desde su época de monopolio estatal hasta su expansión internacional, la empresa ha ajustado su estructura laboral para adaptarse a la competencia, la digitalización y la caída de ingresos en servicios tradicionales.
Evolución de la plantilla
En 2004, Telefónica contaba con unos 60.000 empleados en España. Desde entonces, la compañía ha ejecutado planes de reestructuración periódicos, que han ido reduciendo la plantilla de forma constante. Según las previsiones actuales, la empresa iniciará 2026 con cerca de 14.300 trabajadores, lo que representa tres cuartas partes menos que hace 20 años.
El nuevo ERE: otro recorte significativo
La compañía prepara un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará entre 2.000 y 6.000 trabajadores, con un acuerdo probable en torno a 4.000 salidas. Este ajuste se sumará a los recortes anteriores, que ya redujeron la plantilla en casi 10.000 empleados durante la última década. El plan excluye personal corporativo, elevando la cifra total de profesionales a aproximadamente 25.100 antes del ajuste.
Calendario y condiciones
Telefónica comunicará el plan a los sindicatos y habilitará quince días para constituir la mesa de negociación y un mes para cerrar el acuerdo definitivo. La dirección subraya que un cierre rápido garantizará condiciones más favorables para los empleados, mientras que un retraso podría implicar menos beneficios.
Histórico reciente de ajustes
En enero de 2024, la compañía despidió a 3.400 empleados con un coste cercano a 1.300 millones de euros. El objetivo fue reducir duplicidades, simplificar procesos y generar ahorros estructurales para mejorar la caja. Los sindicatos, en cambio, alertan de la pérdida acelerada de talento y experiencia.
Un ERE dirigido a empleados veteranos
El plan actual se enfoca en trabajadores mayores de 55 años, quienes pueden mantener intacta su base reguladora y no ver reducida su pensión futura. Para muchos empleados veteranos, estas condiciones representan un incentivo atractivo, mientras que para la empresa suponen una vía para rejuvenecer la plantilla sin recurrir a despidos forzosos.
La presión del mercado y la competencia
Los ajustes responden a la transformación del sector: márgenes estrechos, fuertes inversiones en fibra y 5G, y la competencia de operadores digitales más ágiles. Telefónica, como otros gigantes europeos, se ve obligada a reducir plantilla para mantener su competitividad en un entorno más digitalizado.