Tesla quiere que Europa nos deje conducir sin manos. El problema: EE. UU. vuelve a investigarla

Sin embargo, mientras Tesla intenta convencer a los reguladores europeos de que su software es seguro, en Estados Unidos las autoridades han vuelto a abrir una investigación que afecta a 2,9 millones de vehículos equipados con este sistema.

Tesla sigue presionando para llevar su conducción autónoma a Europa, pero tiene un nuevo problema

Tesla no tira la toalla. La compañía de Elon Musk sigue presionando para que su sistema de conducción semiautónoma, el FSD (Full Self-Driving), llegue finalmente a Europa. De momento, sigue sin estar disponible en nuestro continente, aunque la firma ha intensificado sus mensajes en los últimos meses. Sin embargo, ahora se enfrenta a un obstáculo importante.

Uno que afecta nada menos que a 2,9 millones de coches en Estados Unidos.


Qué es el FSD y por qué genera tanto debate

El Full Self-Driving (FSD) es el sistema de asistencia más avanzado de Tesla. En EE. UU., permite retirar las manos del volante mientras el coche toma decisiones por sí mismo: puede cambiar de carril, reaccionar ante peatones o vehículos mal aparcados, e incluso conducir dentro de zonas urbanas.

Pese a su nombre, el sistema no ofrece una conducción 100 % autónoma. El conductor debe mantener la atención en todo momento, y Tesla deja claro que la responsabilidad final sigue siendo del usuario.


Europa, de momento, dice “no”

En Europa, las autoridades siguen sin dar luz verde al FSD. Los plazos para su aprobación se han ido alargando, y por ahora los únicos coches que pueden circular sin las manos en el volante son los equipados con el sistema Ford BlueCruise, y solo en tramos de carretera previamente mapeados.

Mientras Tesla insiste en que su tecnología es segura y está lista, los reguladores europeos mantienen una postura de cautela, priorizando la seguridad vial frente a la innovación acelerada.

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Tesla presiona a Europa para aprobar su conducción autónoma total: el sistema FSD, bajo la lupa

Elon Musk intensifica su campaña

Desde el pasado verano, Tesla ha aumentado la presión sobre la Unión Europea para que permita la utilización de su sistema de conducción autónoma total, conocido como Full Self-Driving (FSD), en las carreteras europeas.

En junio, Elon Musk pidió en su cuenta de X (Twitter) el apoyo de sus seguidores para acelerar los procesos de aprobación, asegurando que el FSD “salvará vidas”.
El mensaje no fue aislado: la compañía compartió vídeos donde sus vehículos equipados con el sistema circulaban sin problemas por ciudades como Roma o París, incluso enfrentándose con naturalidad al caótico tráfico de la glorieta del Arco del Triunfo.


Una investigación que pone en jaque al FSD

Sin embargo, mientras Tesla busca expandir su tecnología en Europa, la NHTSA —el organismo estadounidense responsable de la seguridad vial— ha abierto una investigación preliminar sobre 2,9 millones de vehículos de la marca que cuentan con el sistema FSD.

Según la agencia, estos coches podrían estar incumpliendo normas de tráfico. Hasta el momento, se han reportado al menos 50 infracciones mientras el sistema estaba activo.
Entre ellas: saltarse semáforos en rojo, quedarse parados cuando el semáforo ya había cambiado a verde o no respetar el tráfico cruzado en intersecciones.

No es la primera vez que Tesla se enfrenta a este tipo de escrutinio: esta es ya la tercera investigación de la NHTSA relacionada con sus sistemas de asistencia al conductor, recuerdan desde Ars Technica.


“Conducen como humanos”… y ese es el problema

Elon Musk siempre ha defendido que su tecnología busca que los coches “conduzcan como humanos”. En teoría, eso hace que las reacciones sean más naturales y adaptadas a la realidad del tráfico.

Tesla recopila millones de datos de conducción real de su flota, lo que le permite mejorar más rápido que la competencia.
Pero ese comportamiento “humano” tiene su cara B: en algunos casos, implica infringir pequeñas normas de tráfico, lo que ahora está bajo la lupa de las autoridades.

Incluso se han registrado comportamientos curiosos, como frenadas ante vehículos policiales, lo que refleja una mezcla de prudencia y confusión por parte del sistema.


Por qué el FSD es clave para Tesla

La aprobación del FSD en Europa no solo es una cuestión de innovación: es vital para el modelo de negocio de Tesla.

  1. Promesa incumplida: durante años, Musk ha prometido coches capaces de conducir por sí solos, algo que todavía no se ha materializado del todo.
  2. Ingresos recurrentes: el sistema FSD representa una fuente importante de ingresos, ya sea como pago adicional al comprar el coche o mediante suscripciones mensuales que permiten activarlo o desactivarlo a demanda.
  3. Ventaja competitiva: si logra la aprobación europea, Tesla podría recuperar el liderazgo en conducción autónoma. Actualmente, solo Mercedes (nivel 3) y Ford en EE.UU. tienen sistemas con cierto grado de autonomía legalmente aprobada, y en contextos muy limitados.

Lograr ese permiso convertiría al FSD en un valor añadido decisivo para muchos compradores y podría volver a situar a Tesla como el gran referente de la movilidad autónoma.


Conclusión: entre la innovación y la polémica

Tesla está jugando una partida a dos bandas. Mientras Musk muestra los avances del FSD y presiona a Europa para aprobarlo, los reguladores observan con cautela los resultados en EE. UU., donde las investigaciones continúan abiertas.

Lo que está en juego no es solo la credibilidad del sistema, sino el futuro de la conducción autónoma en Europa.
Y aunque Elon Musk asegura que el FSD “salvará vidas”, Bruselas quiere estar segura de que, antes de hacerlo, no ponga ninguna en peligro.

Foto | Tesla

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