«‘Hay que prestar atención al Atlántico’, advierten los meteorólogos — y los datos respaldan su alerta»

El huracán Gabrielle avanza lentamente por el Atlántico Central, a unos 16 km/h, alimentándose de aguas cálidas que le permiten crecer y ganar fuerza. Aunque estos datos son relevantes, hay algo aún más importante: su trayectoria apunta directamente hacia nosotros.
Un escenario en constante cambio
Hasta ayer, los 50 modelos meteorológicos más probables coincidían: Gabrielle se acercará “a nuestra región con altas probabilidades de sufrir una transición extratropical de gran intensidad”. Esto significa que el huracán podría transformarse en una borrasca potente justo frente a las costas de la Península Ibérica, un fenómeno meteorológico complejo y digno de seguimiento.
Pero no todo está decidido. Según el meteorólogo González Alemán, existen escenarios en los que Gabrielle podría mantener su condición de ciclón tropical hasta acercarse a nuestras aguas. Por eso, insisten los expertos: hay que prestar atención al Atlántico.

Hoy, los diferentes modelos meteorológicos comienzan a converger, y todo apunta a que las Azores serán las más afectadas por el huracán Gabrielle. Y cuando hablamos de “peor parte”, no es una metáfora: algunos escenarios pronostican centros de presión por debajo de los 970 hPa, lo que indica una tormenta extremadamente profunda y peligrosa.
El problema es que todavía quedan seis días por delante. Y eso es mucho tiempo. Según el Centro Nacional de Huracanes, Gabrielle probablemente perderá su categoría de huracán entre 12 y 24 horas antes de llegar al archipiélago portugués.
Para España, como recuerda MeteoVigo, es poco probable que Gabrielle conserve la fuerza típica de un huracán debido a varios “escudos naturales”, como las aguas profundas y el chorro polar. Sin embargo, esto no descarta que la borrasca resultante pueda tener un impacto fuerte.
La gran pregunta ahora es: ¿cuán intensa será esa borrasca? Según las tendencias actuales, la península probablemente evitará un golpe directo, aunque la situación sigue siendo incierta. En una temporada como esta, marcada por una sorprendente calma en la “fábrica de huracanes del Atlántico”, todo puede cambiar en cuestión de días. El tiempo corre, y los expertos siguen vigilando cada evolución de Gabrielle.