El movimiento no pilló del todo por sorpresa a los inversores. El precio de las acciones de Electronic Arts se disparó tras los primeros rumores publicados durante el fin de semana, alcanzando máximos que no se veían en meses. La confirmación oficial de la operación por parte del fondo soberano saudí terminó por consolidar esa subida y situó a EA en el centro de todas las miradas de Wall Street.

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Arabia Saudí lidera la compra de Electronic Arts por 55.000 millones de dólares
Los rumores de este fin de semana terminaron siendo ciertos. Electronic Arts (EA) ha sido finalmente adquirida por un grupo de inversión encabezado por el fondo soberano de Arabia Saudí (PIF), junto con las firmas Affinity Partners —propiedad de Jared Kushner, yerno de Donald Trump— y Silver Lake.
Una operación histórica
El acuerdo valora cada acción de EA en 210 dólares, lo que supone una prima del 25% respecto a su precio previo. El impulso vino de los rumores iniciales, que dispararon las acciones más de un 15% en apenas unos días, acelerando el cierre de la operación.
Estamos ante la mayor compra de una empresa cotizada para retirarla de bolsa en la historia, superando incluso la adquisición de Texas TXU en 2007 por 45.000 millones de dólares. También se convierte en la operación en efectivo más grande de 2025 hasta la fecha.
La segunda mayor compra en la historia de los videojuegos
Con esta cifra, la operación se coloca como la segunda adquisición más importante del sector gaming, solo por detrás de la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft, valorada en 68.700 millones de dólares. A diferencia de aquella, que se vio rodeada de múltiples procesos antimonopolio, la entrada saudí en EA se ha cerrado sin trabas regulatorias por el momento.
Andrew Wilson, director ejecutivo de EA desde hace años, seguirá al frente de la compañía. Su continuidad se mantendrá tras el cierre definitivo de la operación, previsto para la primera mitad de 2027.
Arabia Saudí, cada vez más influyente en el gaming
La compra de EA refuerza la estrategia saudí de posicionarse como un actor central en el entretenimiento digital. El fondo soberano ya había invertido en compañías como Nintendo, Capcom y en competiciones de eSports, una estrategia que muchos analistas califican como sportswashing: mejorar la imagen del país a través del deporte y el entretenimiento.
Con esta adquisición, Arabia Saudí se asegura el control de algunas de las franquicias más potentes de la industria:
- EA Sports FC, Madden y NHL en el ámbito deportivo.
- Los Sims, Battlefield y Need for Speed, auténticos iconos culturales.
Las dudas que quedan en el aire
Pese al entusiasmo financiero, la compra abre interrogantes importantes. El comunicado oficial de EA no aclara cómo podría afectar la adquisición a su plantilla global.
Además, algunos de los juegos más reconocidos de la compañía —como Mass Effect o Dragon Age— han explorado temáticas inclusivas y queer, que podrían chocar con las políticas sociales restrictivas de Arabia Saudí. Un precedente claro ya se vivió con Ubisoft, cuando parte de la plantilla protestó por un DLC de Assassin’s Creed Mirage financiado por el reino.
El futuro de EA bajo bandera saudí
La operación consolida a Arabia Saudí como uno de los actores principales de la industria del videojuego. Sin embargo, el gran reto será equilibrar la inyección de capital con la preservación de la identidad creativa de EA y la confianza de millones de jugadores.
El movimiento no deja indiferente a nadie: ¿será el inicio de una nueva era para Electronic Arts o el comienzo de un conflicto entre creatividad y control político?