Adiós al jack de auriculares: 2025 marca el fin de una era en los móviles

La industria ha seguido el camino marcado por Apple, apostando por la conectividad inalámbrica como estándar. Auriculares Bluetooth más avanzados, baterías de larga duración y un diseño más limpio en los dispositivos han terminado por enterrar el puerto analógico.

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2025 marca el adiós definitivo al jack de auriculares en los móviles

El cambio ya es oficial: 2025 será recordado como el año en que los móviles sin conector de auriculares superaron, por primera vez, a los que aún lo conservan.
De todos los smartphones presentados hasta el 29 de septiembre, un 61,6% prescinde del clásico jack de 3,5 mm, frente a un 38,4% que todavía lo mantiene. Y todo apunta a que el último trimestre no revertirá esta tendencia.

Se trata de un punto de inflexión tras una década de caída constante. En 2024, el porcentaje de modelos sin jack era del 51%. Si retrocedemos a 2015, apenas un 0,8% de los móviles llegaban al mercado sin él, según los datos recopilados por la base de datos de GSMArena.

Una década de declive: los datos que confirman el cambio

La desaparición del conector no ha sido uniforme ni lineal, pero la dirección está clara: cada año hay menos modelos con puerto de audio.

  • 2015: 726 móviles con jack y solo 6 sin él.
  • 2024: 314 con jack frente a 302 sin él.
  • 2025: 171 con jack y 274 sin él.

El descenso más pronunciado se ha dado en los últimos tres años, cuando incluso marcas que habían resistido —como Sony o Asus— han comenzado a eliminar el puerto en sus gamas medias y altas.

Un cambio de era en el audio móvil

Lo que empezó como una apuesta arriesgada por parte de Apple hace casi una década hoy se ha convertido en estándar. El avance del audio inalámbrico, los auriculares Bluetooth con mejor autonomía y la búsqueda de diseños más delgados y resistentes al agua han terminado por sellar el destino del jack.

Para los más nostálgicos aún quedan opciones —algunos modelos gaming o de gama media siguen incluyéndolo—, pero la tendencia es clara: el futuro del sonido móvil es completamente inalámbrico.

Entre líneas: el jack de auriculares no cayó por evolución, sino por negocio

La desaparición del conector de auriculares no fue fruto de un consenso técnico, sino de una decisión estratégica. Apple lideró —que no inició— la ofensiva en 2016 con el lanzamiento del iPhone 7, y el resto de fabricantes siguieron el camino, ya fuera por imitación o por el ahorro de espacio y componentes.

El discurso oficial fue claro: más espacio para baterías y mayor resistencia al agua. Pero el resultado real ha sido otro: empujar a los usuarios hacia los auriculares inalámbricos, un mercado que ha crecido de forma explosiva en la última década y que hoy representa miles de millones en ventas globales.

No todos se han rendido

Aun así, el jack de 3,5 mm no ha desaparecido del todo. Algunos fabricantes lo mantienen como un valor diferenciador. Marcas como Asus, en sus ROG Phone para jugadores, o Sony, en determinados Xperia, lo usan como argumento de venta. También Xiaomi conserva el puerto en algunos modelos concretos, mientras que ZTE incluso experimentó con un curioso doble jack… sin demasiado éxito comercial.

Esto demuestra que no se trata de una cuestión técnica, sino puramente de negocio. Los fabricantes han calculado que el coste de perder a los usuarios nostálgicos es mucho menor que el beneficio de consolidar un ecosistema de accesorios inalámbricos.

Y ahora, ¿qué?

El final del jack de auriculares es tanto un cambio técnico como una estrategia de mercado. Quienes aún prefieren el sonido por cable deberán conformarse con adaptadores, auriculares con conector USB-C o buscar entre los pocos modelos que aún lo integran.

El problema es que el propio USB-C no ofrece una solución universal: no todos los auriculares con cable funcionan igual en todos los móviles. En la práctica, el mercado se ha fragmentado.

La industria lo ha dejado claro: el futuro será 100 % inalámbrico. No porque sea necesariamente mejor en todos los casos, sino porque es más rentable. Y esa decisión, al menos por ahora, no tiene vuelta atrás.

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