El coste de contratar ha alcanzado niveles récord: emplear personal es ahora un 28 % más caro para pymes y autónomos.

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El encarecimiento del empleo en España: un desafío creciente para pymes y autónomos

Incorporar personal en España se ha convertido en un reto para miles de autónomos y pequeñas empresas. Lo que antes era un paso natural en el crecimiento empresarial, hoy exige un esfuerzo económico cada vez mayor, marcado por un aumento sostenido de los gastos laborales no salariales.

Un aumento constante del coste laboral

Según el último informe de la Fundación Civismo, los gastos no salariales han subido cerca de un 28 % en la última década, superando con claridad la evolución de los sueldos. Esta tendencia se debe a la combinación de varios factores: modificaciones normativas, incremento de las bases de cotización, presión inflacionaria y nuevos recargos, como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, que alcanza el 0,8 % en 2025.

Incrementos encadenados y desigualdad en la carga

El aumento del Salario Mínimo Interprofesional a partir de 2018 elevó las bases mínimas de cotización, mientras que la base máxima también se incrementó más del 30 % en diez años. Estos cambios impactan especialmente a empresas que requieren perfiles cualificados con salarios más altos. Paralelamente, la inflación actúa como multiplicador de la presión económica, afectando sobre todo a pymes con márgenes ajustados.

Lo que paga la empresa vs. lo que recibe el trabajador

Los datos del segundo trimestre de 2025 muestran que el coste medio por empleado supera los 3.200 euros mensuales, de los cuales más del 25 % corresponden a conceptos no salariales, principalmente cotizaciones sociales. Mientras los salarios han crecido un 22 % desde 2015, los gastos no salariales lo han hecho un 28 %, generando un desequilibrio que pesa más sobre los negocios pequeños.

Productividad y competitividad: la brecha se amplía

Entre 2015 y 2025, la productividad por hora trabajada apenas aumentó un 1,7 % anual, mientras que los gastos laborales unitarios subieron un 2,5 % anual. Esta descompensación ha generado una pérdida de competitividad acumulada superior a ocho puntos respecto a la media de la eurozona, afectando de manera directa a la capacidad de contratación y mantenimiento de plantillas.

Consecuencias para pymes y autónomos

El aumento de costes laborales, combinado con un consumo moderado y alta competencia, limita la capacidad de inversión y expansión de las pequeñas empresas. La cuña fiscal sobre el trabajo en España, superior al 40 %, también agrava la situación, aumentando la diferencia entre lo que paga el empleador y lo que finalmente recibe el trabajador.

En conjunto, este escenario dificulta no solo la creación de empleo, sino también la estabilidad y el crecimiento de un sector que representa más del 95 % del tejido productivo español y sostiene gran parte del empleo asalariado.

Imágenes | UnplashPixabay

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