
Más de 57.000 autónomos se convierten en sociedades por la brecha fiscal entre IRPF y Sociedades
El sistema tributario español presenta un desequilibrio creciente entre la fiscalidad de los autónomos y la de las sociedades mercantiles, según denuncia la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).
De acuerdo con esta organización, más de 57.000 trabajadores por cuenta propia optaron por constituirse como empresas durante 2025 para reducir su carga fiscal ante la diferencia existente entre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre Sociedades.
UPTA sostiene que esta situación está provocando un desplazamiento progresivo de pequeños negocios desde el régimen de personas físicas hacia estructuras societarias. En muchos casos, profesionales que tradicionalmente operaban como autónomos deciden constituir una sociedad mercantil ante las ventajas fiscales disponibles.
“La brecha entre el IRPF y el Impuesto sobre Sociedades está expulsando a miles de pequeños negocios del régimen tributario de las personas físicas”, advierte la organización.
Por ello, UPTA ha pedido al Ministerio de Hacienda que impulse medidas para reequilibrar la presión fiscal entre ambos modelos de tributación.
Diferencias en los tipos impositivos y en las deducciones
Uno de los factores que explican este fenómeno es la diferencia en los tipos efectivos de tributación.
En España, el tipo nominal del Impuesto sobre Sociedades se sitúa actualmente en el 25 %. Sin embargo, distintos incentivos fiscales y deducciones pueden reducir el tipo efectivo que pagan muchas empresas hasta alrededor del 20 % o incluso menos, según estimaciones recogidas por organizaciones profesionales y estudios fiscales.
En el caso de algunos grupos empresariales de gran tamaño, el tipo efectivo puede situarse entre el 7 % y el 15 %, dependiendo de las deducciones y de la estructura fiscal utilizada.
Por el contrario, los trabajadores autónomos tributan mediante el IRPF, que funciona con una escala progresiva. En determinados niveles de renta, el tipo marginal puede situarse por encima del 37 %, dependiendo del tramo estatal y autonómico aplicado.
Según UPTA, el perfil medio del autónomo en España declara rendimientos anuales que rara vez superan los 60.000 euros, pero aun así puede afrontar una presión fiscal proporcionalmente mayor que la de muchas sociedades.
Además, la organización señala que la diferencia no se limita a los tipos nominales, sino también al tratamiento de los gastos deducibles. Las sociedades disponen de un margen mayor para deducir gastos estructurales vinculados a la actividad empresarial, lo que reduce su base imponible final.
Ventajas de planificación fiscal para las empresas
Otro elemento que contribuye a esta diferencia es la mayor capacidad de planificación fiscal de las sociedades mercantiles.
Las empresas pueden utilizar distintos instrumentos contemplados en la normativa tributaria, entre ellos:
- reservas de capitalización
- reservas de nivelación
- posibilidad de decidir cuándo distribuir dividendos
- combinación entre salario del socio y reparto de beneficios
Según UPTA, estos mecanismos permiten modular la tributación de los beneficios empresariales, optimizando el momento en el que se produce la carga fiscal.
Esta flexibilidad no está disponible en la misma medida para los autónomos que tributan directamente en el IRPF.
Como consecuencia, numerosos profesionales terminan constituyendo sociedades mercantiles para mejorar su situación financiera.
Riesgos para el sistema fiscal y el tejido de autónomos
UPTA advierte de que este desequilibrio fiscal puede tener efectos indirectos en la economía.
Entre ellos destacan:
- la creación de sociedades con fines principalmente fiscales
- la pérdida de atractivo del régimen de autónomos
- el posible aumento de prácticas vinculadas a la economía sumergida
“La falta de equilibrio fiscal termina erosionando la competitividad del pequeño trabajador autónomo frente a empresas con mayor capacidad de planificación tributaria”, sostiene la organización.
Aumento de costes y presión sobre los márgenes
El debate fiscal coincide además con un aumento generalizado de los costes que soportan los autónomos.
En los últimos años, muchos profesionales han tenido que afrontar incrementos en gastos como:
- suministros energéticos
- alquileres comerciales
- costes operativos
- materias primas
Este contexto ha reducido los márgenes de numerosos pequeños negocios.
Desde UPTA también se critica lo que consideran falta de sensibilidad institucional ante la situación del colectivo por parte del Ministerio de Hacienda.
El presidente de la organización, Eduardo Abad, ha sido especialmente crítico con el actual sistema tributario:
“La presión fiscal que soportan los autónomos es insostenible frente a las grandes empresas. Muchos se ven obligados a convertirse en sociedades solo para sobrevivir. Si no se adoptan reformas reales, desde UPTA no dudaremos en tomar medidas drásticas para forzar un cambio. Exigimos un IRPF justo para los autónomos y que las grandes compañías contribuyan de manera proporcional”.
Un debate abierto sobre la reforma fiscal
UPTA insiste en que una futura reforma fiscal debería abordar este desequilibrio para evitar que el régimen de trabajadores autónomos siga perdiendo contribuyentes.
La organización considera que, si no se adoptan medidas correctoras, la tendencia hacia la “societarización” de pequeños negocios podría intensificarse en los próximos años.