Un empleado del Departamento de Energía de Estados Unidos, con autorización para acceder a secretos nucleares, fue descubierto tras usar su ordenador oficial para almacenar miles de fotos y vídeos pornográficos.

Guardó miles de fotos porno en el ordenador del trabajo… y tenía acceso a secretos nucleares
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Un empleado del Departamento de Energía de Estados Unidos subió por error más de 187.000 imágenes pornográficas a la red de su empresa, donde se gestionan secretos nucleares. Perdió su acreditación de seguridad tras meses de investigación.
Qué ha pasado
Usar el ordenador del trabajo para cosas personales siempre es un terreno delicado. Pero este caso lo lleva al extremo.
Un empleado del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) organismo que supervisa el arsenal nuclear del país ha perdido su acreditación de seguridad tras subir más de 187.000 imágenes pornográficas al ordenador de su oficina.
El incidente, revelado por 404Media, se remonta a marzo de 2023, cuando el trabajador intentó hacer una copia de seguridad de su colección personal. Su intención era guardarla en un disco duro propio, pero sin darse cuenta, conectó el dispositivo al ordenador del trabajo y subió los archivos directamente a la red interna del DOE.
“Era para entrenar a una IA”
El empleado se defendió asegurando que no actuó con mala intención, sino que estaba atravesando un episodio depresivo y se sentía “aislado y solo”. Durante ese tiempo, se dedicó a experimentar con inteligencia artificial generativa para crear “pornografía robótica”, según consta en los documentos de la investigación.
Al principio lo hacía desde su móvil, pero cansado de trabajar en una pantalla tan pequeña, decidió trasladar todos los archivos al ordenador del trabajo para entrenar el modelo. Lo que no imaginaba es que su proyecto personal acabaría inundando los servidores de una agencia gubernamental.
Seis meses de investigación y un desenlace previsible
El error pasó inadvertido durante meses. Los técnicos del DOE detectaron un uso inusual del almacenamiento interno y, tras una auditoría, descubrieron la gigantesca biblioteca de imágenes pornográficas.
El proceso de investigación duró más de medio año, y aunque el trabajador no fue despedido, sí perdió su acreditación de seguridad, lo que lo inhabilita para acceder a información clasificada.
El hombre apeló la decisión comparando el proceso con “la Inquisición española”, pero la revisión confirmó la sanción.
De no haber recurrido, el caso habría permanecido en secreto.
Privacidad laboral: lo que dice la ley
El incidente ha reavivado el debate sobre la privacidad en los equipos de trabajo.
Expertos en derecho digital recuerdan que no existe un derecho pleno a la privacidad cuando se utiliza un dispositivo propiedad de la empresa, incluso aunque se permita cierto uso personal.
Algunas compañías instalan software de monitoreo para medir la productividad, registrar accesos o analizar el tiempo de trabajo. Según el abogado Joaquín Muñoz, la empresa puede hacerlo si el equipo es suyo, siempre que informe previamente y con detalle de las funciones de dicho software.
Si el dispositivo es personal, la empresa no puede exigir la instalación de estos programas sin consentimiento explícito.
La lección
Aunque este caso roza lo surrealista, deja una moraleja muy clara:
En los ordenadores del trabajo, lo personal no es privado… y mucho menos si tu empleo implica manejar secretos nucleares.
Imagen | Gemini