
Roomba, del icono tecnológico a la bancarrota: qué ocurre ahora con la marca, las garantías y los datos de los usuarios
Durante más de dos décadas, iRobot, la empresa fundada en Boston a finales de los años 90, fue sinónimo de robots aspiradores. La Roomba convirtió en algo cotidiano una idea que entonces parecía ciencia ficción: un dispositivo autónomo que limpiaba el suelo sin intervención humana. Se popularizó rápidamente y acabó presente en millones de hogares de todo el mundo, convirtiéndose en un regalo habitual en Navidades, cumpleaños e incluso como incentivo corporativo.
Hoy, ese icono tecnológico atraviesa su mayor crisis.
La presión china que iRobot no supo frenar
El declive de Roomba no se explica por un único factor. Durante los últimos años, fabricantes chinos como Roborock, Dreame o Ecovacs a los que incluso se ha sumado DJI han ido ganando terreno con una estrategia bien conocida en la industria tecnológica: copiar, abaratar y mejorar.
Estos competidores han perfeccionado rápidamente el producto original: mayor potencia de succión, navegación más precisa, funciones de fregado integradas y precios más competitivos. El resultado ha sido una pérdida progresiva de cuota de mercado para iRobot, que no ha logrado mantener el liderazgo frente a una oferta cada vez más agresiva.
Las estimaciones de mercado de firmas como IDC sitúan hoy a los fabricantes chinos como dominadores claros del sector, aunque no es posible confirmar públicamente una cifra exacta y homogénea de cuota global, ya que varía según región y categoría de producto. Lo que sí reflejan todos los informes es una tendencia clara: iRobot dejó de marcar el ritmo del mercado hace años.
El golpe a la reputación y la caída de las ventas
A esta presión competitiva se sumó un episodio especialmente delicado para la marca. En 2023, se filtraron imágenes privadas captadas por un modelo experimental de Roomba con funciones avanzadas de IA, lo que generó un fuerte debate sobre privacidad y uso de datos en el hogar. Aunque iRobot defendió que se trataba de pruebas controladas, el daño reputacional fue notable.
Con ventas a la baja, márgenes cada vez más estrechos y una competencia feroz, la compañía terminó solicitando protección por bancarrota en Estados Unidos. Posteriormente, sus activos han pasado a manos de capital chino, cerrando así una etapa histórica para la empresa estadounidense.
Qué pasa ahora con Roomba: soporte, garantías y privacidad
La pregunta clave para millones de usuarios es inevitable: ¿qué ocurre a partir de ahora?
Garantías
En la Unión Europea, la garantía legal sigue recayendo sobre el vendedor, no sobre el fabricante. Esto significa que:
- Las garantías legales continúan vigentes según la normativa europea.
- Las garantías comerciales adicionales ofrecidas directamente por iRobot podrían revisarse o modificarse por la nueva propiedad.
Servicio técnico y actualizaciones
Lo habitual en estos procesos es que el soporte continúe, al menos a corto plazo. Sin embargo, no se puede confirmar si el nivel de servicio, las reparaciones o las actualizaciones de software se mantendrán a largo plazo en las mismas condiciones.
Datos privados de los usuarios
Los robots Roomba recopilan información sensible: mapas del hogar, rutinas de limpieza y datos vinculados a cuentas personales. Aunque estos datos forman parte de los activos de la empresa, su uso está limitado por la legislación vigente:
- En Europa, el RGPD sigue siendo plenamente aplicable, con independencia del origen del nuevo propietario.
- La empresa está obligada a informar de cualquier cambio en el tratamiento de datos y a respetar los derechos de acceso, borrado y portabilidad.
No obstante, en situaciones de cambio de propiedad, es prudente revisar las políticas de privacidad y valorar la eliminación de mapas o historiales almacenados si no son necesarios.
El final de una era… y un futuro incierto
La bancarrota de iRobot no es solo la caída de una empresa, sino el fin de una etapa pionera en la robótica doméstica. Roomba abrió el camino, pero no logró adaptarse a la velocidad de un mercado dominado hoy por fabricantes más ágiles y agresivos.
Los robots seguirán limpiando los hogares, pero la pregunta que queda en el aire es otra: ¿qué papel jugará Roomba en el nuevo tablero global de la tecnología doméstica?

iRobot evita el cierre y seguirá operando con normalidad tras su rescate por una empresa china
Buenas noticias para los usuarios de Roomba: iRobot no va a cerrar ni a apagar servicios. La compañía continuará operando con normalidad de cara al público, lo que significa que los repuestos, las reparaciones, la atención al cliente y la aplicación móvil seguirán funcionando, al igual que sus servidores. No hay, por tanto, riesgo inmediato para quienes ya tienen un robot aspirador de la marca en casa.
Donde sí se produce un cambio profundo es en el plano corporativo.
Picea Robotics se queda con el 100% de iRobot
La clave del rescate está en Picea Robotics, uno de los principales proveedores de iRobot. Esta empresa china ha decidido asumir el control total de la compañía estadounidense tras su entrada en proceso de quiebra, quedándose con el 100% de las acciones.
La operación llega después del fracaso del intento de adquisición por parte de Amazon en 2024, que dejó a iRobot en una posición financiera muy delicada. Con este movimiento, la marca que popularizó los robots aspiradores pasa oficialmente a manos asiáticas, cerrando una etapa histórica como empresa independiente estadounidense.
Reestructuración para garantizar la continuidad
En su comunicado oficial, iRobot enmarca la operación dentro de un proceso de reestructuración destinado a asegurar su viabilidad futura. Según la compañía, el objetivo es claro: mantener el servicio a clientes y socios mientras se refuerza la situación financiera.
“La transacción fortalecerá nuestra posición financiera y ayudará a brindar continuidad a nuestros consumidores, clientes y socios”, afirma Gary Cohen, CEO de iRobot, en el documento corporativo.
Como parte de este proceso, iRobot dejará de cotizar en las bolsas estadounidenses en las próximas semanas. Los actuales accionistas perderán su inversión, pero la empresa insiste en que este cambio no afectará a la experiencia de los clientes, que seguirán utilizando sus dispositivos y servicios exactamente igual que hasta ahora.
Qué deben saber los usuarios
En resumen:
- iRobot no cierra.
- Los robots Roomba seguirán funcionando con normalidad.
- La app, los servidores y el soporte técnico continúan activos.
- El cambio afecta principalmente a la estructura empresarial y a los accionistas, no a los consumidores.
El futuro a largo plazo de la marca dependerá ahora de la estrategia de su nuevo propietario, pero a corto y medio plazo, los usuarios pueden estar tranquilos.