Bruselas quiere depender menos de la nube estadounidense. Las grandes tecnológicas de EEUU acaban de poner precio a esa idea

En junio de 2026 la Comisión Europea presentó el Cloud and AI Development Act (CADA), una propuesta legislativa que busca reducir la dependencia de las administraciones y empresas europeas de los proveedores estadounidenses de servicios en la nube. El proyecto, que incluye cuatro niveles de garantías de soberanía, pretende que los datos se almacenen y procesen dentro del territorio europeo y que se impongan condiciones más estrictas sobre el control empresarial y la autonomía tecnológica.
El coste estimado de la soberanía
Según un estudio del European Centre for International Political Economy (ECIPE), financiado por CCIA Europe –una asociación que cuenta entre sus miembros a Amazon, Google y Meta– el coste total de la iniciativa asciende a 115.000 millones de euros durante diez años. El autor del informe afirma que las conclusiones son independientes de la organización. El cálculo se basa en un escenario intermedio de aplicación de las exigencias europeas entre 2027 y 2036 y contempla un impacto económico de 35.100 millones de euros para el sector público, de los que 33.300 millones serían costes directos para las administraciones y 80.000 millones para las empresas privadas de sectores esenciales. Este último importe depende de un supuesto importante: que las exigencias se extendieran al 25 % de sus cargas de trabajo en la nube.
El estudio destaca que migrar aplicaciones, reescribir programas y rediseñar sistemas representarían el 69 % del impacto económico estimado. La migración no se limitaría a cambiar de infraestructura, sino que requeriría adaptar el software que depende de ella, lo que implica costes significativos para las organizaciones.
La posición de los gigantes de la nube
Amazon Web Services (AWS) y Google ya ofrecen soluciones de nube soberana para clientes europeos. AWS puso en marcha su infraestructura específica en enero de 2026, varios meses antes de la presentación de CADA, y Google ofrece distintas alternativas para reforzar el control sobre los datos y las operaciones. Ambas compañías pueden responder a las demandas de soberanía sin abandonar el mercado europeo.
Por otro lado, la asociación CISPE, que representa a proveedores de infraestructura en Europa, considera insuficientes algunas garantías previstas por Bruselas y reclama reforzarlas. La discusión, por tanto, no se limita a elegir entre proveedores estadounidenses o europeos, sino a determinar cómo reducir los riesgos reales sin imponer cargas económicas innecesarias.
El contexto del mercado europeo
La Comisión Europea calcula que Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud concentran más del 70 % del mercado europeo de servicios en la nube. Al mismo tiempo, la cuota de las compañías de la UE pasó del 29 % en 2017 al 15 % en 2022 y, según Bruselas, no se ha recuperado. Esta concentración plantea un problema que va más allá de la competencia: algunos proveedores están sometidos a legislaciones extranjeras que pueden exigir acceso a datos, mientras que determinadas decisiones tomadas fuera del bloque comunitario podrían afectar a la continuidad de sus servicios.
La iniciativa CADA no pretende prohibir proveedores, sino establecer un marco de garantías que permita a las administraciones evaluar sus riesgos y contratar servicios ajustados al nivel de soberanía correspondiente. Además, la propuesta busca impulsar la innovación y ampliar la capacidad europea de centros de datos. En circunstancias justificadas y tras consultar a los Estados miembros, la Comisión podrá exigir evaluaciones y medidas de mitigación a determinadas empresas privadas de sectores esenciales mediante actos delegados.
En definitiva, el debate sobre la soberanía tecnológica en la nube se centra en equilibrar la necesidad de independencia con la viabilidad económica de las organizaciones. La propuesta legislativa de Bruselas, junto con las estimaciones de costes y las respuestas de las grandes tecnológicas, define el marco de discusión que determinará la evolución del mercado europeo en los próximos años.

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