Reino Unido planeó una última incursión para eliminar los cazas argentinos antes de la rendición en las Malvinas

En junio de 1982, cuando la guerra de las Malvinas se acercaba a su fin, Reino Unido estaba preparando una operación que parecía sacada de una película de espionaje militar. A través de documentos desclasificados, se revela que el objetivo era penetrar en territorio argentino y destruir cinco aviones de combate que representaban una amenaza desproporcionada para la Royal Navy.
Los cazas que aterrorizaban la flota británica
Argentina contaba con cinco Dassault Super Étendard y cinco misiles antibuque AM39 Exocet, entregados antes de que Francia impusiera un embargo. Los aviones operaban desde la base de Río Grande, en Tierra del Fuego, y ya habían demostrado su capacidad destructiva: el 4 de mayo un Exocet alcanzó al destructor HMS Sheffield y el 25 de mayo otro ataque provocó la pérdida del buque de transporte Atlantic Conveyor. Londres comprendió que unos pocos aviones podían comprometer una operación militar de enorme envergadura.
MIKADO y la primera propuesta suicida
El primer plan, denominado MIKADO, contemplaba aterrizar de noche dos aviones de transporte Hércules en la base argentina de Río Grande y desembarcar hasta 70 miembros del SAS. Los comandos atacarían los aparatos estacionados y luego intentarían escapar por tierra hacia Chile. Los mandos asumían la posible pérdida de ambos transportes, mientras los pilotos advertían del enorme riesgo de aterrizar en una pista militar potencialmente defendida, con información insuficiente y condiciones meteorológicas adversas. El Ministerio de Defensa canceló MIKADO el 4 de junio.
Operaciones previas y la transición a IMPI
Antes de MIKADO, la operación PLUM DUFF había intentado introducir un equipo de reconocimiento cerca de Río Grande mediante un helicóptero Sea King durante la noche del 17 al 18 de mayo. La misión fracasó y la tripulación terminó en Chile, donde destruyó deliberadamente el helicóptero para ocultar las pruebas de su presencia. Existía también KETTLEDRUM, otro proyecto de infiltración marítima dirigido contra Puerto Deseado, en la provincia argentina de Santa Cruz.
Tras la cancelación de MIKADO, Londres ordenó desarrollar una alternativa que recibió el nombre de IMPI, en referencia a una formación guerrera zulú. Su objetivo seguía siendo anular la capacidad de combate de los Super Étendard mediante una incursión de fuerzas especiales en territorio argentino.
El plan IMPI en detalle
El 9 de junio, el submarino nuclear HMS Conqueror, desplegado frente a la costa patagónica, recibió instrucciones preparatorias para actuar como radiofaro y facilitar la navegación de un posible Hércules que volaría de noche a baja altura. La infiltración marítima correspondería al HMS Onyx, el único submarino convencional británico desplegado en el conflicto. El 14 de junio, a las 08:15 GMT, embarcaron en él diez hombres del SAS y del SBS, las fuerzas especiales navales británicas. El plan: aproximarse a unas dos millas náuticas de la costa, desembarcar en lanchas neumáticas Gemini y destruir los objetivos mediante armas anticarro y cargas explosivas.
La parte más espectacular y peliculera de IMPI contemplaba que un único Hércules despegara de la isla Ascensión, repostara en vuelo y rodeara el extremo meridional de Sudamérica para aproximarse a territorio argentino desde una dirección inesperada. El avión volaría a baja altura para evitar los radares y aterrizaría de noche en instalaciones identificadas mediante los nombres en clave San José y Arco Iris (posiblemente Río Grande y Río Gallegos). Sin embargo, esta parte de la operación sigue siendo discutida. Su principal respaldo documental es un relato histórico de la RAF redactado años después, que, según el investigador Mariano Sciaroni, contiene errores comprobables. De hecho, los tripulantes de la unidad que habría tenido que ejecutar la misión aseguran que nunca conocieron aquel plan, por lo que no está demostrado que el componente aéreo llegara a estar preparado para su ejecución.
La guerra termina antes de la ejecución
El 12 de junio, dos días antes de la rendición argentina en las islas, un mensaje del general Jeremy Moore ya describía IMPI como una operación con recursos asignados y capacidad para actuar. El 14 de junio, mientras se formalizaba la derrota de las fuerzas argentinas en las Malvinas, los diez comandos embarcados en el Onyx continuaban preparándose para atacar objetivos en el continente. Incluso el 15 de junio, con la rendición ya consumada, todavía realizaron ejercicios de desembarco con lanchas Gemini. Finalmente, el cese de las operaciones aéreas argentinas llevó a cancelar la misión antes de que los británicos desembarcaran en la costa enemiga.
Un secreto que sigue guardado
La investigación publicada hace unas horas en The War Zone reconstruye IMPI a partir de comunicaciones militares, registros de submarinos, testimonios y documentos conservados en los Archivos Nacionales británicos. Con todo, el expediente completo, identificado como DEFE 71/980, permanece cerrado y sin fecha anunciada de apertura, lo que impide conocer con certeza todos los detalles de la operación y el papel previsto para el Hércules. La documentación disponible confirma que Reino Unido llegó a movilizar recursos para una última incursión contra los aviones argentinos cuando la guerra estaba prácticamente decidida. Cinco cazas franceses, sus misiles y las tripulaciones que podían utilizarlos seguían condicionando la estrategia británica hasta las últimas horas del conflicto.





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