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octubre 17, 2026

Rusia acelera sus drones a 600 km/h y Ucrania responde con torretas robotizadas

Rusia ha introducido en sus drones de ataque motores a reacción que les permiten alcanzar velocidades de hasta 600 km/h, reduciendo drásticamente el margen de maniobra de las defensas ucranianas. La aceleración de los aparatos, como el Geran‑5, ha obligado a Kiev a buscar soluciones más rápidas para contrarrestar la amenaza aérea.

La velocidad como arma

Los drones equipados con turborreactores son una evolución de los modelos de hélice que llevan años atacando ciudades e infraestructuras ucranianas. El Geran‑5, por ejemplo, puede volar a unos 600 km/h, lo que limita la ventana de reacción de las defensas antiaéreas. Según cifras difundidas por Kiev, Rusia lanzó unos 350 drones a reacción en junio y elevó esa cantidad hasta los 2.800 en agosto.

Mientras los aparatos convencionales como el Geran‑2 son derribados en más del 85 % de los casos, los modelos a reacción presentan tasas de interceptación entre el 50 % y el 70 %, según la Fuerza Aérea ucraniana. Esta diferencia se debe, en gran parte, a la velocidad que dificulta la detección y el seguimiento.

Respuesta ucraniana: torretas robotizadas

Para contrarrestar la nueva amenaza, la Fuerza Aérea ucraniana ha desplegado torretas automatizadas capaces de localizar, seguir y disparar contra objetivos aéreos de gran velocidad. Yurii Ihnat, portavoz de la Fuerza Aérea, confirmó que estos sistemas ya han interceptado drones rusos a reacción, incluido el Geran‑5, gracias al empleo de inteligencia y visión artificiales.

Las torretas incorporan ametralladoras de calibre .50 (12,7 mm) y permiten automatizar parte del proceso de adquisición y seguimiento de objetivos. Ucrania había presentado previamente el Sky Sentinel, una torreta con capacidades similares, aunque las autoridades no han identificado el modelo concreto responsable de las nuevas interceptaciones. Tampoco han detallado hasta qué punto la selección de objetivos y la autorización de disparo dependen de operadores humanos.

Protección de la capital y de infraestructuras críticas

El presidente Zelenski anunció que más de una docena de estas torretas ya habían sido instaladas alrededor de la capital y que estaba previsto desplegar otras ocho en la región. Algunas se destinarán a proteger puentes que han sufrido multitud de ataques rusos, en medio de una ofensiva más amplia contra infraestructuras civiles.

Su principal limitación es el alcance relativamente reducido de las ametralladoras, que obliga a situarlas cerca de los puntos que necesitan protección. Ucrania está complementando esta estrategia con drones interceptores cada vez más rápidos, algunos de los cuales también han conseguido destruir aparatos a reacción. Zelenski destacó el modelo Bars, al que atribuyó una tasa de derribos del 30 %, una cifra que refleja las dificultades de interceptar objetivos que se desplazan a semejantes velocidades.

Automatización en el frente terrestre

En determinados sectores del frente ucraniano, la concentración de drones de reconocimiento y ataque ha creado lo que los militares denominan kill zone, una franja de peligro que puede alcanzar los 50 km de profundidad. Cualquier desplazamiento de soldados, vehículos o equipos puede ser detectado y atacado, complicando incluso el empleo de armas tradicionales de corto alcance.

Oleg Fedoryshyn, director de investigación y desarrollo del fabricante ucraniano DevDroid, explicó que sus clientes militares se encontraron con un problema concreto: utilizar lanzagranadas antitanque RPG exigía acercarse a posiciones donde la supervivencia del operador resultaba cada vez más difícil. La solución que encontraron algunas unidades fue instalar esos lanzagranadas sobre vehículos terrestres no tripulados que ya transportaban ametralladoras.

De esta manera, los robots pueden aproximarse a los objetivos y utilizar armamento de corto alcance mientras sus operadores permanecen alejados de las posiciones más expuestas. Según Fedoryshyn, una brigada solicitó experimentar con esta configuración y obtuvo resultados suficientemente satisfactorios como para que DevDroid comenzara a estudiar su incorporación a otros sistemas.

La empresa Temerland también desarrolla una plataforma denominada Gnom‑VP, equipada con dos lanzadores RPG‑7 y capacidad para transportar otras armas. Esta adaptación permite mantener operativos sistemas de armamento convencionales en un campo de batalla donde acercarse físicamente al enemigo se ha convertido en uno de los mayores riesgos.

Una carrera tecnológica en el aire y en la tierra

Los dos desarrollos reflejan una transformación que está afectando simultáneamente al cielo y a la tierra. Rusia incrementa la velocidad de sus drones para dificultar su interceptación, mientras Ucrania incorpora sensores, algoritmos y armas robotizadas para reducir el tiempo de respuesta.

En el frente terrestre, la proliferación de drones está empujando a los soldados a transferir armas tradicionales a plataformas no tripuladas. El resultado es una carrera tecnológica en la que cada innovación obliga al adversario a encontrar una respuesta y donde la velocidad de adaptación industrial comienza a ser tan importante como las prestaciones del armamento.

Mientras los drones vuelan cada vez más rápido, los soldados tienen cada vez menos libertad para moverse, una combinación que está convirtiendo la automatización en una necesidad creciente para ambos ejércitos.

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