Washington confirma que la foto del espacio muestra un avión espacial chino similar al X‑37B

Durante años una fotografía tomada en el espacio alimentó sospechas sobre un posible programa militar chino. Ahora la inteligencia de Washington ha confirmado que la imagen muestra un avión espacial reutilizable chino, muy parecido al X‑37B estadounidense.
El origen de la foto
El 28 de mayo de 2024, el satélite WorldView‑3 de la empresa Vantor (anteriormente Maxar) capturó una imagen de baja resolución de un vehículo orbital. En 2024, el coronel John Patrick, entonces responsable de las Fuerzas Espaciales estadounidenses en Corea del Sur, mostró la foto en una conferencia. Su aspecto recordaba tanto al X‑37B que no quedó claro si era chino o estadounidense.
El medio especializado The War Zone solicitó explicaciones a la Fuerza Espacial y a Maxar, pero ambas organizaciones rechazaron comentar. La foto permaneció como una pista intrigante durante más de dos años.
La confirmación oficial
La Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) publicó un informe desclasificado que incluye una versión de mayor resolución de la fotografía. El documento identifica expresamente el aparato como un avión espacial de la República Popular China y describe sus funciones: colocar objetos en órbita, realizar experimentos y regresar a la Tierra para reutilizarse.
La imagen muestra una nave pequeña con alas, dos estabilizadores verticales, una bodega central de carga con puertas que se abren hacia arriba y estructuras solares desplegadas en la parte posterior. Su configuración resulta extraordinariamente similar al X‑37B, aunque las alas presentan una geometría diferente.
Detalles reveladores del satélite
Vantor confirmó que la fotografía fue tomada a menos de 90 kilómetros del vehículo chino. La empresa también identificó un segundo satélite acoplado a la sección posterior del avión, con su estructura y paneles solares visibles.
Un gran misterio es la presencia de puertas de la bodega de carga abiertas en el momento de la captura. La escena demuestra la capacidad de los sistemas de observación orbital para vigilarse entre sí y documentar operaciones que sus responsables mantienen fuera del conocimiento público.
La trayectoria del programa chino
Desde 2020 Pekín ha realizado cuatro misiones orbitales con un vehículo experimental reutilizable que se cree que corresponde al fotografiado. La tercera misión comenzó el 14 de diciembre de 2023 y terminó el 6 de septiembre de 2024, después de casi nueve meses en órbita. Durante ese periodo se detectó la liberación de varios objetos pequeños cuya función sigue sin conocerse.
La cuarta misión despegó el 7 de febrero de 2026 y, según la información disponible, continuaba activa a finales de octubre, después de haber liberado al menos otro objeto. Los vuelos anteriores terminaron aparentemente en una instalación militar del noroeste de China equipada con una pista de aproximadamente cinco kilómetros, una de las más largas del mundo.
Comparación con el X‑37B estadounidense
Estados Unidos lleva utilizando sus dos aviones espaciales X‑37B desde 2010 y ha desarrollado ocho misiones orbitales, la última iniciada el 22 de agosto de 2025. Estos vehículos despegan mediante cohetes, permanecen durante largos periodos en el espacio y regresan aterrizando como aviones convencionales.
El informe de la DIA identifica dos grandes proyectos chinos, Shenlong y Tengyun, sin precisar a cuál pertenece el vehículo fotografiado. Shenlong es el nombre habitualmente asociado al aparato experimental que China lleva lanzando desde 2020, mientras que Tengyun fue presentado en 2016 como un sistema de dos etapas que utilizaría un avión nodriza para facilitar el acceso al espacio.
Implicaciones militares y estratégicas
Los aviones espaciales reutilizables permiten desplegar pequeños satélites, recuperar experimentos y modificar sus trayectorias para aproximarse a otros objetos orbitales. Estas capacidades resultan especialmente valiosas para misiones de inteligencia, inspección y vigilancia, y también podrían utilizarse para interferir con satélites adversarios o desarrollar sistemas antisatélite.
La DIA destaca la maniobrabilidad y reutilización de estos vehículos como ventajas frente a determinadas plataformas espaciales tradicionales. El hecho de que la nave china haya liberado objetos durante sus misiones y aparezca fotografiada con otro satélite acoplado refuerza el interés militar de estas operaciones, aunque ninguna de esas observaciones demuestra por sí misma que haya desarrollado actividades ofensivas.
La nueva carrera militar en el espacio
China está invirtiendo en satélites de inteligencia, vehículos reutilizables y cohetes capaces de recuperar sus primeras etapas, tecnologías que pueden reducir los costes de lanzamiento y facilitar operaciones espaciales más frecuentes. Estados Unidos lleva años desarrollando capacidades similares y ambos países consideran cada vez más importante proteger sus infraestructuras orbitales.
La fotografía de WorldView‑3 resume esa transformación. Un satélite comercial estadounidense consiguió observar a corta distancia un vehículo experimental chino mientras realizaba una operación cuyo propósito sigue siendo desconocido, y la confirmación de la DIA ha permitido identificar finalmente al protagonista de aquella imagen.
El interrogante que permanece abierto es qué estaba haciendo exactamente a cientos de kilómetros de la Tierra y qué papel tendrán estas naves en un posible enfrentamiento entre las dos potencias.



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