El Gobierno estudiará la incorporación de dispositivos de seguridad pasiva en los trenes tras el accidente de Urda

Óscar Puente, ministro de Transportes, ha comunicado que el Ejecutivo analizará la incorporación de dispositivos de seguridad pasiva en los trenes, tras el siniestro ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) el 28 de octubre, que cobró al menos 69 vidas.
Evaluación de la seguridad pasiva
En una rueda de prensa matutina, Puente indicó que se estudiará la posible inclusión de elementos de seguridad pasiva en los interiores de los vagones. Señaló que la resolución dependerá de la información que proporcionen los especialistas a quienes se les solicitará un informe técnico.
El objetivo, según el ministro, es impedir que los ocupantes sean expulsados del tren durante una colisión. Añadió que se están considerando propuestas inspiradas en la normativa de aviación.
Equipaje y riesgo de expulsión
Puente también comentó que el análisis abarcará la conveniencia de los actuales sistemas de almacenamiento de equipaje. Actualmente, los objetos voluminosos se sitúan en compartimientos abiertos en los extremos del vagón, mientras que los equipajes de mano pueden colocarse sobre los asientos.
El Gobierno evaluará si resulta necesario exigir a las operadoras que dispongan de celdas selladas que impidan la salida de objetos durante frenadas bruscas o impactos. Esta medida busca evitar que los bultos se conviertan en proyectiles en situaciones como la de Urda.
El testimonio de Antonio Jiménez Barca, periodista de El País que se encontraba a bordo del tren involucrado, describe cómo el choque a velocidades comprendidas entre 160 y 200 km/h arrojó tanto equipaje como pasajeros por el interior del vehículo. Según su relato, una mochila puede comportarse como un proyectil a esas velocidades.
Cinturones de seguridad en el ferrocarril
En su intervención, Puente no abordó la cuestión de imponer el uso de cinturones de seguridad en los trenes, tema que ya se había planteado después del accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba).
Los estudios citados indican que, a diferencia de los automóviles, los ocupantes de un tren están sujetos a fuerzas entre 2 g y 3 g durante una colisión, mientras que en un coche la desaceleración puede alcanzar los 30 g. Por ello, los asientos y mesas de los trenes están diseñados para absorber la energía del impacto en lugar de sujetar al pasajero al asiento.
Se ha examinado también la efectividad de cinturones con varios puntos de anclaje; en ninguno de los casos se detectaron mejoras en la reducción de lesiones en la cadera ni en la capacidad de los asientos para absorber la energía del choque. Además, la presencia de dichos sistemas dificultaría la extracción de los pasajeros en un accidente ferroviario.
Por qué importa
La declaración de Puente sugiere que, si el estudio concluye que son necesarias modificaciones, podrían revisarse los diseños de los vagones y de los sistemas de almacenamiento de equipaje de los trenes que operan en España. Estas posibles alteraciones pretenden disminuir la cantidad de lesiones en caso de colisión, un aspecto que sigue sin resolverse tras el siniestro de Urda.
Fuente: Xataka. Este artículo es una elaboración propia de TecnoPunta a partir de la información publicada.
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